Elpenor, Wolfgang Goethe

Fragmento dramático empezado en 1781 y publicado en 1806. Inspirado en una fá­bula de Higinio sobre el mito helénico de Antíope y de sus hijos, la acción se trunca en el segundo acto. La verdadera tragedia, que se halla en el prólogo, revive en los diálogos entre Evadna, la nodriza, y el jovencito Elpenor, y entre él y Antíope; el rey, consorte de Antíope, fue muerto, y algún tiempo después raptan a su hijo; más tarde la reina, enternecida a la vista de Elpenor, que es de la misma edad que su niño desaparecido e hijo de Lico, herma­no del rey muerto, lo prohija, asignándole la mitad del reino.

No sabe, como narra en un monólogo angustioso el sicario Polimeto, atormentado por el remordimiento, que el rey fue muerto por órdenes del mismo Lico. La acción se inicia el día en que El­penor, ya joven, abandona la corte de An­tíope para volver junto a su padre. Lleno- de ardor, de belleza y de fuerza, contempla confiado la vida, tan llena de promesas. Antíope, al despedirle, le cuenta su propia trágica historia y él promete buscar a su primo, si aún vive, y vengarlo si ha muer­to.

El juramento de Elpenor extingue la sed de venganza que desde hace algunos años atormentaba a Antíope, se siente libe­rada del odio que «hunde el corazón en el pecho y pesa como una lápida funeraria so­bre toda alegría»; «He puesto mi dolor en tus manos, puras como las de los dioses, y ahora quedo en paz como después de una plegaria; me he lavado en el agua las man­chas dejadas por el contacto de las diosas vengadoras, y las olas las llevan lejos, mientras un germen de esperanza y de paz parece brotar de la tierra recién labrada y se atreve a mirar hacia la luz verdeante». La catarsis está en esta purificación de la reina, por lo que no es tragedia griega, sino goethiana que concluye con el renaci­miento y no, con la muerte. En esta obra palpita aún el tumulto del «Sturm und Drang» (v.), aunque frenado y contenido en la medida clásica de las tres unidades. Elpenor, escrito mientras se esperaba here­dero a la corona de Weimar, representa el héroe de la luz solar que redime el mal con su pureza. Nacido del dolor, avanza hacia la alegría, modelo y augurio para el pequeño príncipe recién nacido.

G. Federici Ajroldi