[Il detto dei villani]. Es una obrita juglaresca en heptasílabos con rima pareada de) del siglo XIII. El oscuro rimador se llama a sí mismo hijo de villanos, sabiendo por experiencia lo que son, cómo viven y cómo son tratados sus iguales, pese a considerarse o fingirse pulido deja escapar dichos satíricos; no sabe si las puntas traspasan más cruelmente a los miserables, que las costumbres medievales hacían objeto de befa y desprecio, o más bien a los señores a quienes se dirige este tratado de sus tiránicos arbitrios.
El equívoco cabe bajo la máscara del juglar («mattaccione», «matón», se pronuncia seguramente como su nombre), que mezcla intencionadas crudezas y bromas y ásperas verdades en su plebeyo decir. El villano nace puercamente —dice nuestro juglar — de una cincha de asno, el caballero de una rosa y de un lirio; y así ambos destinos están señalados por la naturaleza. El primero deberá sufrir por todo el rosario de los doce meses; el segundo ha de gozar e impedir al otro que le tome lo suyo. «Deo gratias, amen», dice ritualmente el sabroso rimador de la realística fantasía, concluyendo su calendario y despidiéndose de su auditorio.
F. Antonicelli

