El diablo en el cuerpo, Raymond Radiguet

Novela publicada por el jovencísimo autor en el año mismo de su muerte. El pro­tagonista, que habla en primera persona, nos narra la historia de su adolescencia y de una larga y precoz aventura amorosa que la colmó. Muchacho de humor cerrado y fantástico, de fácil inteligencia, indolente, bastante inclinado a la mentira, se libera fácilmente de la escuela, persuadiendo a sus indulgentes padres para que le dejen estudiar particularmente, llevando así una juventud sin obligaciones, un poco favore­cido en este sentido por las alteraciones que la guerra de 1914-1918 impuso en las nor­mas habituales de la vida.

Enteramente dis­ponible como está, cuando encuentra a Emma se dedica completamente a este amor. La jovencita, un par de años mayor que él, está prometida a un militar, y con él se casa poco después. Pero se entrega también al amor del muchacho, que resulta favorecido con la frecuente y continua ausencia del marido. Así llega el día en que queda en­cinta; y el demasiado joven protagonista se siente como oprimido por una responsabili­dad más fuerte que él. Hasta que la mujer muere de parto, dejándole en un curioso estado entre deprimido y estupefacto. Esta sencillísima trama, se nos cuenta con minu­ciosa precisión y con intención, claramente antirromántica.

El joven protagonista está persuadido de ser distinto a todos los demás y de que el destino le llama para vivir una aventura absolutamente excepcional; pero el autor está continuamente allí con su aná­lisis implacable, para demostrar que en rea­lidad todo se reduce a proporciones muy modestas; el muchacho sigue siendo un muchacho, finge y se ilusiona cuando cree ser el centro de una gran pasión, y vive sus difíciles acontecimientos con el mismo áni­mo con que viviría una común aventura de la adolescencia.

Precisamente aquí radican el sabor y la importancia del libro: es el signo característico de la reacción de la postguerra contra la «novela novelesca», que los primeros años del siglo actual hereda­ron de la tradición ochocentista. El estilo quisiera ser un modelo de escritura analí­tica, minuciosa y sin adornos, que pretende lograr sus efectos con la más delicada pre­cisión. Denota, sin embargo, el esfuerzo, y como tal, es un preludio de las tendencias y las ambiciones del moderno «neorrealismo».

M. Bonfantini

 

Era enemigo de todo lo que se debe al romanticismo: el realismo pintoresco, la ex- trañeza exterior, el epíteto raro. Una novela era para él bastante más la historia abs­tracta de un sentimiento, que la reproduc­ción de la naturaleza o que la pintura de los seres. Acaso fue su modelo La princesa de Cléves. En el Diablo en el cuerpo el sen­timiento no deja ni por un momento el primer plano. Los personajes tienen aspec­to real, viven, pero sólo a los sentimientos deben su soplo y su apariencia humana. (J. de Lacretelle)