El Anticuario, Walter Scott

[The Antiquary]. No­vela de Walter Scott (1771-1832), publicada en 1816; la intención principal del autor era ilustrar una época de las costumbres escocesas. Un joven oficial escocés, cono­cido como el mayor Neville, supuesto de nacimiento ilegítimo, se enamora en Ingla­terra de Elisabeth Wardour que, obedecien­do a los prejuicios de su padre, sir Arthur Wardour, le rechaza. Bajo la falsa aparien­cia de Lovel, el joven la sigue a Escocia y en su viaje conoce a Jonas Oldbuck, un locuaz erudito (el anticuario) que vive cerca de sir Arthur Lovel, que en todo y por todo tiene un papel convencional, salva la vida de sir Arthur y de su hija arries­gando la propia, combate en duelo con el sobrino de Oldbuck, el impetuoso Héctor Mclntyre, e impide la ruina que sir Arthur se está procurando, al dejarse engañar por el charlatán alemán Dousterswivel, figura ésta completamente artificiosa. En un final espectacular, las deudas de sir Arthur son pagadas por un hijo que parece creado «ex machina», Lovel aparece en calidad de mayor Neville y finalmente resulta ser el hijo y heredero del conde de Glenallan y la novela termina felizmente.

A parte de la trama convencional, el libro es uno de los más vivos de Scott; era su novela pre­ferida, sin duda porque el personaje cen­tral tenía rasgos comunes con él, por ejem­plo el de entregarse a melancólicas remi­niscencias sobre un primer amor desgra­ciado. Además del personaje del anticuario, es vivaz la figura del astuto y pintoresco mendigo Eddie Ochiltree que contribuye a llevar la trama a un final feliz. Por otra parte, el argumento sólo es una excusa para ligar una serie de episodios acertados; en­tre los cuales la tempestad en la bahía de Knockwinnock, la merienda entre las rui­nas y la discusión con el impetuoso Mclntyre seguida del duelo, la sepultura noctur­na de la condesa de Glenallen y sobre todo la tragedia de la familia de pescadores Mucklebackit. En esta novela se inspiró el italiano Tommaso Grossi para su Marco Visconti (v.)

M. Praz