Effi Briest, Theodor Fontane

Es la última novela publi­cada en vida por el escritor alemán (1819-1898). Y es el más hermoso fruto de un conocimiento y una sabiduría humana, maduradas a través de una larga experiencia de la vida. Effi Briest es la hija de diecisiete años de un noble rural de la Marca de Brandeburgo, criada en la libertad y la inocencia de la vida campestre y educada por un Pastor de ideas amplias y sencillas. Su madre había amado en su juventud a un joven oficial, el barón Instetten, pero casó con el presidente del distrito, von Briest, que era mejor par­tido. Mientras tanto, el barón, después de abandonado el servicio militar, hizo carrera en Pomerania, también como presidente de distrito, y, durante una visita a casa de von Briest, queda prendado de la jovencísima hija de su antiguo amor y la pide en matrimonio.

Effi, niña aún, halagada en su ambición, acepta. Después de un viaje a Ita­lia, que la fatiga por la afición museística y cultural de su marido, éste la conduce a una casa, perdida en Pomerania, en el mar Báltico. El ambiente de su nueva vida está constituido por un perro fiel, una nodriza y un farmacéutico, Gieshübler, figura ins­pirada, por el padre del poeta y su gran colega en Madame Bovary (v.) de Flaubert. La sociedad noble de los alrededores con todas sus convenciones resulta inaccesible e insoportable para la jovencita acostum­brada a la vida clara y libre de la natura­leza. Da a luz una niña. Pero al mismo tiempo, la aparición de un nuevo personaje, el comandante de la milicia territorial von Krampas, marca su destino. Éste, apuesto, amargado por sus numerosas aventuras amo­rosas, sin recursos, con una esposa anciana y celosa, y varios hijos, trenza con Effi un idilio favorecido por las dilatadas ausencias del barón Instetten. Así Effi se deja arras­trar a unas relaciones culpables, pero el marido es llamado al ministerio en Berlín y ella huye a la capital, donde empieza una nueva vida.

Solamente después de varios años de felicidad, Effi se siente poco a poco libertada de la pesadilla de aquella culpa, pero una casualidad hace conocer al marido las cartas que Krampas le enviaba. Un viejo amigo de familia aconseja al barón que olvide la infidelidad; pero éste, esclavo de todos los prejuicios de la sociedad de la época, mata en duelo al desgraciado Kram­pas. Effi, repudiada por su marido y su pro­pia madre, se encuentra de pronto como lanzada fuera de la vida; su temperamento ardiente, sofocado en la juventud, languide­ce poco a poco en una fatal debilidad. Luego el padre, la figura más humana del libro, llama a su hija a la vieja casa de su infancia, donde al renovar el contacto con las puras bellezas de la naturaleza y la libre vida del campo, se reconcilia con­sigo misma y el mundo y muere inocente­mente culpable.

Si en sus otras obras Fontane descuella por su arte de discurrir, en ésta descuella por su arte de callar, puesto que todo se desarrolla a media voz, sin dramá­tico patetismo (aparte de la catástrofe pro­vocada por el duelo), y todo respira una resignación consciente ante la dura rigidez de las leyes de la llamada buena sociedad, de la cual retrata con perspicacia sus debi­lidades y sus errores, aunque excusándolos con una indulgencia hecha de comprensión y elevada bondad. La novela, considerada la obra maestra de Fontane, es, al mismo tiempo, una de las obras maestras del rea­lismo literario alemán.

C. Basseggio y E. Rosenfeld