Dos seres humanos, Richard Voss

[Zwei Mens­chen]. Novela publicada en 1911. La mayor parte del libro está constituida por notas arrancadas del diario del protagonista de manera que la narración toma la forma concisa de un mo­nólogo. Roque, el protagonista, es el segun­dón de una familia noble venida a menos, y desde su infancia está destinado por sus padres al sacerdocio; pero, muchacho de gran temperamento, está enamoradísi­mo de una hermosa doncella a la cual se ha prometido secretamente. Los suyos no ceden, es más, la madre para obtener de Dios la gracia de la vocación de su hijo parte para una larga y difícil peregrina­ción; después de varios días de ausencia, su hijo, que va a buscarla la encuentra muerta de frío y de fatiga.

Acosado por la idea de que la madre ha muerto por su culpa, el joven emprende una peregrinación a Roma. Cae allí en manos de un monje exal­tado y se ve reducido a un estado de exas­peración tal que no encuentra otro refugio que el sacerdocio. Se hace fraile agustino iniciando una vida de dolor y de pecado. Pronto se despiertan en él recuerdos y nos­talgias, consigue le trasladen al convento de su país y puede volver a ver a su viejo padre y a la muchacha a la cual se había prometido. La pasión amorosa renace en su corazón y en vano intenta vencerla. La jo­ven que amaba se ha convertido en una her­mosísima mujer y le permanece fiel; se ha entregado al trabajo, ha vendido su propie­dad e instalándose en un lugar solitario de la montaña se dedica a una misión civi­lizadora y bienhechora entre los habitan­tes de la región.

Pero el hombre no la deja en paz; la va a visitar ahora en calidad de sacerdote, y sabiendo que es librepensadora, la atormenta intentando convertirla al dog­ma; la llegada de un joven despierta en él unos celos que exaltan su fanatismo; final­mente, la desgraciada, trastornada, se mata. El fraile va arrastrando por doquier su mi­serable vida y a pesar de sus ascensos den­tro de la orden es irremisiblemente desgra­ciado. La novela, que tiene una evidente tendencia anticatólica y no carece, como siempre sucede en las obras de Voss, de ele­mentos convencionales es, a pesar de todo, una de sus mejores obras, especialmente por la firmeza con que está trazada la figura de la mujer.

E. Rosenthal