Doña Perfecta, Benito Pérez Galdós

Obra del novelista español publicada en 1876. El ingeniero Pepe Rey se dirige a Orbajosa, huésped de su tía, doña Perfecta de Polentinos, para conocer a su prima Rosario, a la que, según deseos de su padre, debería tomar por esposa. Los dos jóvenes simpatizan en seguida, se aman y parece que nada puede oponerse al matri­monio, cuando Pepe, arrastrado por la fran­queza de su carácter, manifiesta sus ideas religiosas basadas en la libertad. En el mundo cerrado y mojigato de los Polenti­nos las palabras de Pepe suenan a blasfe­mia. La tía está escandalizada y la misma Rosario siente cruelmente la pugna entre su fe y su amor. De ello se aprovecha el confesor, que quisiera casar a Rosario con su sobrino Jacinto.

Excita los sentimientos religiosos de doña Perfecta y la persuade fácilmente a oponer una negativa cerrada a la unión de su hija con el joven Pepe Rey. Se urde así una verdadera intriga contra Pepe, quien sigue encontrando consuelo en el afecto inmutable de Rosario, la cual, aun atormentada por escrúpulos religiosos, le promete huir de casa y seguirle. Pero doña Perfecta vigila, poseída de una creciente exaltación religiosa que le hace olvidar sus mismos deberes de madre. Descubre el plan de la fuga y, sabiendo dónde se esconde Pepe, cegada por el odio, envía a un sica­rio para que le mate.

Rosario, enferma de tantas angustias, no resiste el dolor y enlo­quece. La novela, que pertenece a la se­gunda época de Galdós, es un estudio de almas y de ambientes. Se resiente del problematismo sociológico difundido por el naturalismo en España. Pero la fantasía del escritor prevalece sobre la tesis y el contraste se resuelve artísticamente en una concreta representación de pasiones, detrás de las cuales sentimos el abismo de las conciencias en las que prolifican obsesio­nes y manías. De esta novela, el autor sacó un drama con el mismo título.

M. L. Bonelli

La nueva generación de escritores debe a Galdós todo lo más íntimo y profundo de su ser: ha nacido y se ha desenvuelto en un medio intelectual creado por el no­velista.(Azorín)