Doña Aventura, Joseph Víctor Scheffel

[Frau Aventiure]. Co­lección de cantos publicada en 186). Reco­giendo vocablos e imágenes de la literatura alto alemana media», el poeta de Karlsruhe parafrasea, amplifica y mezcla motivos de la poesía goliardica, de la poesía francesa antigua, de la epopeya caballeresca y del «Minnesang» alemán, inventa nombres de poetas e imagina episodios y situaciones de imaginarios «clérigos vagantes» y «minnesángers», sume en el aura cultural y poé­tica de los tiempos pasados, circunstancias y sentimientos personales y toma de acentos y motivos ajenos base para efusiones y va­riaciones propias.

Según el proyecto primi­tivo, estos cantos habían de constituir los fragmentos líricos de una amplia novela ti­tulada «Viola», que se proponía retratar «toda la alegre vida caballeresca en la Wartburg», bajo el langrave Hermann de Turingia en el último período del siglo XII. Pero mientras «los esbozos y las figuras de la novela se transformaban lentamente como Proteo bajo la mano creadora», los cantos fueron paulatinamente multiplicándose, hasta formar un armónico volumen de canciones, «salmos silvestres», trenodias, baladillas, «villotes», poesías amorosas y sa­tíricas. El virtuosismo estilístico de Scheffel llegó a crear en latín melodiosas estrofas rimadas por el estilo de los Carmina burana (v.) y consiguió a menudo dar al ale­mán una pátina arcaizante, renovando ex­presiones caballerescas y vocablos caídos en desuso.

De estos detalles puede inferirse el carácter de poesía «culta» del libro, culta en el sentido más restringido del epíteto. El arte de Scheffel, en Doña Aventura,, se compendia, muchas veces, en una fría ele­gancia literaria. Pero en los pasajes en que las experiencias personales del poeta — idí­licos encuentros con mujeres amadas, des­ilusiones y cóleras por súbitas repulsas, descontento del artista ante su aridez— vi­bran en la análoga situación escogida, la poesía asume un tono cálido y pintoresco.

G. Necco