Diario de Renard, Jules Renard

[Journal]. El autor lo llevó desde el 1887 hasta poco antes de su muerte; vio la luz en cinco volúmenes, entre 1925 y 1927. El Diario de los Goncourt (v.), cuya impre­sión se inició en 1887, sugirió el suyo a Re­nard, quien sin embargo se propuso evitar el cotilleo de los dos hermanos, prefiriendo la confesión que templa y refuerza, que se convierte en útil regla de vida (como en Montaigne). El cuadro del París literario, en los dos últimos decenios del siglo pasa­do, es rico y lleno de color; las reacciones del buen provinciano, lleno de curiosidad por la gran feria, aunque a veces también le hartara, tiene un alto interés humano; agudos y relevantes los retratos; entre ellos es inolvidable el de Verlaine en la deca­dencia extrema.

Pero, más que de los otros, Renard habla de sí mismo: el autor con­fiesa su oculta y dolorosa sed de gloria; el literato razona sutilmente acerca de su arte, habla de su ideal en un estilo parco y vibrante lleno de un claro, sobrio y clásico lirismo; el poeta de las Historias naturales (v.) expresa su sueño de perfección, la pa­sión del estilo que casi le esteriliza y le hace incapaz de realizar su obra, reduciéndola a lo último, al fragmento, a la nota. Al drama del artista, se une el del hombre.

Ni fue amado por su madre, ni la amó, y de este tormento no se liberó escribiendo Pelos de zanahoria (v.), sino que lo hincó más en su alma; el pequeño héroe, identificándose con el autor, redobló la vida y su pena velada por la apariencia de hombre afor­tunado, padre y esposo feliz, artista no ciertamente desconocido. El Diario, amplí­simo, aunque con lagunas — muchos trozos fueron destruidos por la viuda —, se puede clasificar entre las obras mayores del escri­tor y entre los más apasionantes ensayos del género.

V.Lugli

Es en nuestro tiempo, un minúsculo Montaige, cuyo estilo hubiese afilado La Bruyére. (Du Bos)