[Diary]. Se trata del famoso diario que el autor llevó desde enero de 1660 hasta 1669. escrito en una taquigrafía especial en la que a menudo se entremezclan inglés, francés, español, italiano y latín, permaneció ignorado en Cambridge hasta 1825, año en que fue descubierto y descifrado por John Smiíh; pero sólo años más tarde, en 1893, se imprimió por completo. El género «diario». que casi inconscientemente fue desglosándose de los «Characters» por la necesidad de describir el mundo, a menudo satíricamente, tipos interesantes, tuvo otros cultivadores en Inglaterra, desde George Fox hasta Evelyn, y también abunda el material que desde mediados del siglo XVII venían recogiendo escritores y hombres políticos para satisfacer el íntimo deseo de contarse a si mismos la vida de su alrededor.
Éste de Pepys, es un documento de extraordinario uiterés, porque revela los aspectos menos conocidos de la vida política de su tiempo, en la que el autor tomó parte tan importante. Empleado en una oficina gubernativa, a fuerza de inteligencia y energía llegó al cargo de secretario del Almirantazgo, donde estaba en contacto con todas las clases sociales, desde ministros a marineros de la flota. Curioso e indagador, gozaba investigando en los corrillos de la corte, en los pequeñas disputas burguesas de sus vecinos, y todo lo anotaba en su Diario, al que confiaba libremente los secretos que el mundo entonces no debía conocer; desde los deberes de profesión a sus asuntos privados, desde noticias sobre su vestuario y rus parientes, hasta las grandes intrigas políticas de dentro del ministerio y los escándalos de la alta sociedad.
Es un cuadro de vida minuciosamente descrito, con una sinceridad de la que el autor mismo parece no darse cuenta. En él describe con la misma minuciosidad sus infidelidades conyugales, sus excesos, sus «votos» de corregirse, la moda de sus vestidos. Se entristece por la muerte de un pariente, pero está satisfecho por heredarle; sale de la iglesia para entrar en un lugar de mala fama, se deja corromper como funcionario, pero advierte «lealmente» al corruptor que jamás reconocerá haber recibido dinero de él. Se nos aparece como un conjunto de hipocresía y de cinismo, de gazmoñería y de buena fe, de ingenuidad y de astucia; todo lo cual hace de este Diario uno de los más desconcertantes documentos humanos y, desde luego, uno de los más terriblemente ingleses. [Trad. de Norah Lacóste (Buenos Aires, 1944)].
M. Navarra

