Colette Baudoche, Maurice Barres

Novela del escri­tor francés Maurice Barres (1862-1923), pu­blicada en 1909: es la «Historia de una jovencita de Metz» y la segunda parte de Los baluartes del este [Les bastions de Vest]. La primera parte es Al servicio de alemania [Au service die l’Allemagne] de la que es independiente en la trama. Desde hace trein­ta años la población francesa de Alsacia y Lorena sufre en silencio bajo la dominación alemana y no olvida su antiguo orgullo na­cional, incluso cuando pacíficos invasores —  comerciantes, hombres de ciencia, turis­tas — llegan al nuevo país imperial para go­zar de las bellezas y las riquezas de su suelo. Junto a su anciana abuela vive la ingenua y gentil Colette Baudoche. A causa de su pobreza las dos mujeres se ven obligadas a alquilar una habitación, y se presenta un joven profesor de Koenigsberg. Éste se mues­tra lleno de gravedad, casi pedante, en to­das sus palabras; pero en el fondo es bon­dadoso y abierto a las corrientes de una nueva vida. Frente a sus colegas y otros alemanes rígidamente nacionalistas, siente verdadera admiración por la cultura france­sa y acaba por defender el pasado del país y condenar que el pangermanismo sofoque lengua y costumbres de las regiones ocupa­das.

Lleno de simpatía por la ingenua lo­zanía de Colette, y por la simplicidad de costumbres de la población francesa, olvida a la prometida de su pueblo natal y, ante sus pretensiones de mujer sabihonda, acaba abandonándola. Pero Colette piensa en la gloria de los caídos de Metz, en los comba­tes de la campaña francoprusiana, en los que han muerto por el honor de la patria. Sofocando su amor, se niega a ceder y, como los mejores de la antigua población france­sa, mantiene muy alta la antorcha del amor a Francia en espera del rescate. La novela, que presenta algunos trazos vigorosos en la descripción del joven profesor, pedante y bueno, a pesar de estar envuelto en la abs­tracción de sus teorías, es muy densa en el desarrollo psicológico y es una de las más conocidas del autor por el valor sentimental y político que Barres le atribuía. Frente a la poca claridad y a las ambigüedades de otras obras, como El culto del yo y la misma No­vela de la energía nacional, muestra un cla­ro deseo de lucha nacionalista: es la suya una defensa a ultranza del antiguo patri­monio ideal de Francia y particularmente de la combatida Lorena simbolizada en Metz. C. Cordié