Chia Hsien Tz’ü, Hsin Ch’i-chi

[Sonetos de Chia Hsien]. Colección de sonetos del poeta chi­no Hsin Ch’i-chi (1140-1207), llamado también Chia Hsien, y de aquí el título de la obra, de la que se han hecho diferentes ediciones con alguna diferencia entre sí. Hsin Ch’i-chi, que vivió en la penúltima época de la dinastía Sung (960-1279), era hombre de gran talento político.

La dinas­tía estaba amenazada por los tártaros manchúes, que formaban entonces el llamado reino de los Chin, que ya ocupaban la par­te septentrional del país; Hsin Ch’i-chi du­rante toda su vida trató de dirigir la polí­tica del gobierno a la resistencia y a la reconquista, prodigando todas sus energías en un generoso amor de la patria. Y este su espíritu ha influido en gran manera sobre su poesía. El soneto chino, escrito según formas preestablecidas por los músicos, en un principio debió ser cantado por cantan­tes y bailarinas; en sus comienzos (media­dos del siglo XI) su tema era siempre el amor, tratado en forma preciosista dentro de un rígido esquema rítmico. Más tarde Su Shih (1036-1101) libertó al soneto de esta angosta fórmula llevándolo al campo abierto de la poesía común, formando una nueva escuela. De esta escuela fue maestro insigne Hsin Ch’i-chi, mereciendo la fama de máximo sonetista chino. Sus sonetos son muy ricos en profundo sentimiento, en amor patrio, en optimismo humorístico; ági­les para pasar de tema en tema, son la viva expresión del alma del autor. El estilo, cla­ro, se parece al de Su-shih, pero la habi­lidad del ritmo y su fluidez superan la obra del maestro, sobre todo, gracias a un pro­fundo conocimiento de la música poética china.

Predominan en los sonetos de Hsin el sentido de la contemplación de la natura­leza y el de la benevolencia para con sus semejantes; así, por ejemplo, el poeta, en un soneto, hace de pato entre los pájaros de un lago, para vivir una vida tranquila, divirtiéndose con ellos; en otro, despidien­do a un amigo, expresa su pesadumbre por no haber podido tener ocasión de desplegar su talento social; en un tercero, contesta a un invitado de su amigo expresando sus aspiraciones-y sus ideales: «mi ideal está en la vastedad inmensa del Universo; en los años pasados, soñé ascender al cielo, tocar la Luna y contemplar el mundo en su his­toria de milenios…». En otro soneto describe la triste vida del otoño solitario: «Las odas viejas y nuevas, están ya sepultadas en las desoladas tumbas; las alegrías y los dolores siguen la corriente del río y pasan…». Pero los dos motivos fundamentales, el amor de la naturaleza y el de los hombres y de la patria, están dramáticamente ligados entre sí: el uno sirve para aliviar el dolor de no haber podido expresar el otro. Esto es, en definitiva, el motivo fundamental de la poe­sía de Hsin, que, falto de posibilidad para actuar en la salvación de su patria, trata de buscar una vida pacífica entre las belle­zas de la naturaleza.

S. Lokwang