Aratea, Julio César Germánico

Reelaboración en latín de los Fenómenos (v.), de Arato, en 725 hexáme­tros, obra de Julio César Germánico (15 a. de C.-19 d. de C.), príncipe de la casa im­perial, hijo de Claudio Druso Nerón, adop­tado por Tiberio. Comparado con los otros traductores latinos de Arato, Cicerón y Avieno, Germánico demuestra un conoci­miento mayor del tema, lo que le permite tratar al original con notable libertad, modificándolo cuando el progreso de la cien­cia lo hacía necesario, suprimiendo y cam­biando de lugar algunos trozos, añadiendo otros: el poemita está dedicado a un em­perador, probablemente a Tiberio, cuyas alabanzas sustituyen en el proemio a las de Zeus en el poemita original. Cuando refiere antiguos mitos, Germánico expresa, con al­guna breve adición, su escepticismo en lo que a ellos se refiere. Junto con la nueva versión de los Fenómenos, hay cerca de doscientos versos de otro poemita de aná­logo argumento, Los Pronósticos, de Arato, que provienen de un original en prosa. De todos modos, cuanto más libre de los víncu­los de la imitación, tanto más feliz apare­ce la obra, incluso en su factura poética. La lengua, el estilo y la métrica, son ele­gantes, siempre puros y correctos, modela­dos sobre los de los grandes poetas latinos, Lucrecio, Virgilio, Ovidio. Conocidísima a lo largo de la Edad Media, la Aratea de Germánico fue durante mucho tiempo texto fundamental de ciencia astronómica.

C. Schick