Alberto Savarus, Honoré de Balzac

[Albert Savarus]. Novela de Honoré de Balzac (1799-1850), publicada en 1842. En Besangon, entre los últimos años de la Restauración y los pri­meros del reino de Luis Felipe, la baronesa de Watteville, mujer todavía joven, rica e imperiosa, domina a su débil marido y a Rosalía, su única hija. Su chischibeo es el bello Amadeo de Soulas, el «lion» de la ciudad, que ella destina a su hija. Pero en el ánimo de la jovencita, oprimida por una educación tiránica, se incuban rebeldes sue­ños novelescos. En la ciudad se ha estable­cido hace poco un abogado, Savaron de Sa­varus, cuya poderosa y misteriosa persona­lidad preocupa no poco a la chismosa socie­dad de Besancon, y Rosalía concibe por él una pasión romántica, que crece morbosa­mente en secreto, estimulada por los obs­táculos. Savarus prepara su candidatura para las próximas elecciones en el Parla­mento, mientras Rosalía de Watteville trata de arrancarle su secreto y lo vigila. Sava­rus publica una larga novela del gusto del tiempo, «El ambicioso por amor»: románti­ca historia de un joven bastardo de origen noble que en un viaje de vacaciones por Suiza se enamora locamente de una hermo­sísima italiana, desterrada allí con su an­ciano marido por razones políticas; descu­bre luego que es nada menos que una prin­cesa Colonna que se había casado por ra­zones especialísimas con un noble napoli­tano de cincuenta años más que ella, tiene la alegría de sentirse correspondido y se separa de dicha mujer con el juramento de conquistarse en pocos años una situación que le permita casarse con ella cuando ocu­rra la muerte del marido, que no puede hacerse esperar. Rosalía intuye que el héroe de la historia no es otro que el mismo Sa­varus, y muy pronto sus sospechas se ven confirmadas por la correspondencia del abo­gado que ella hace interceptar.

Cuando lle­gan las elecciones, en el momento más deli­cado de la campaña electoral, Savarus des­aparece misteriosamente. La jovencita, sa­biendo que la princesa Colonna había en­viudado, ha conseguido, con una diabólica combinación epistolar hacerle creer que Sa­varus ya no la ama. Cuando el abogado consigue poner en claro el engaño, la so­berbia princesa, por venganza, ha pasado a segundas nupcias. Savarus se retira a un convento de trapenses. Rosalía, después de la muerte de su padre, se separa de la ma­dre (que se casa con el bello Amadeo), y también se retira del mundo, en una pro­piedad campestre. El relato, que pertenece a la primera época del arte de Balzac, mues­tra una mezcolanza típica de vigoroso rea­lismo y de extravagante romanticismo. Aquél, sólo aparece en los episodios en que el poderoso estilo analítico del gran narra­dor hace sus primeras pruebas. Ofrece tam­bién especial interés por el hecho de que Balzac ha conferido a la sugestiva figura del ambicioso Savarus muchos rasgos de su pro­pio carácter.

M. Bonfantini