Actos y Palabras, Víctor Hugo

[Actes et Paroles]. Obra autobiográfica de Víctor Hugo (1802- 1885), publicada de 1875 a 1885. Es un im­portante documento de la historia nacional de Francia, desde la crisis de la Monarquía de Julio al restablecimiento definitivo de la Tercera República; los varios volúmenes destinados a establecer una defensa de la acción política del poeta, de la libertad y de la democracia, tienen su punto de refe­rencia en el destierro de Hugo después del golpe de Estado del dos de Diciembre. Por eso se titulan «Antes del destierro» [«Avant l’exil»], «Durante el destierro» [«Pendant Fexil»] y «Después del destierro» [«Depuis l’exü»] y van respectivamente de 1841 a 1852, a 1870 y hasta su muerte. Un gran­dioso discurso sobre el «Derecho y la ley» sirve de prefacio para valorar una completa vida de tribuno y de poeta al servicio de la nación: hijo de una vandeana y de un general de la Revolución y del Imperio, el autor ha sentido en sí el soplo de las con­tradicciones espirituales del siglo: pero en su deseo de ver a Francia grande sólo en cuanto libre, Hugo afirma haber buscado siempre una sola cosa, la libertad, tanto en la filosofía como en el arte y en la polí­tica. Razón, Inspiración y Derecho son las tres leyes que guían su obra de romántico y de demócrata, de enemigo de Napo­león III y exaltador de Garibaldi.

El golpe de Estado de Luis Napoleón (1851) pone a Hugo en la necesidad de combatir como proscrito en defensa de los intereses de sus compatriotas, en el destierro de Jersey, en las conmemoraciones de los compañeros muertos, en las relaciones con los liberales ingleses, y entre las voces amigas para Italia y Grecia. La acción política de Hugo, desde 1852 en adelante, es eminentemente representativa por los contactos con los pa­triotas y los revolucionarios de todo el mundo. Más dispersa, pero no menos im­portante, es la parte que sigue a la triun­fal vuelta a la patria después de la caída del Segundo Imperio: la palabra del poeta, incluso después de un innegable conflicto con los representantes del nuevo Estado, pesa en los asuntos del día, tanto en lo tocante a las relaciones de Francia con el extranjero como en las cuestiones sociales. Entre notas, cada vez más insufladas de internacionalismo espiritual, Hugo procla­ma la reconstrucción de Francia y, embar­gado por el recuerdo de los compañeros de credo desaparecidos uno tras otro, evoca la fraternidad y la igualdad entre los pueblos y la redención por el trabajo y en la paz. La obra, en su conjunto, que recoge tam­bién proclamas y discursos del poeta de la Francia republicana, es una fuente para el estudio de la vida espiritual del siglo.

C. Cordié