[D’una letteratura europea]. Obra de Giuseppe Mazzini (1805-1872), publicada en la «Antología de Florencia» en noviembre y diciembre de 1829.
Tiene por lema las palabras de Goethe «yo entreveo la aurora de una literatura europea; ninguno de los pueblos podrá llamarla propia: todos habrán contribuido a fundarla». Es un error buscar los orígenes de las diferencias entre las diversas literaturas en los caracteres atribuidos a los diversos pueblos; estos orígenes se deben buscar ven las instituciones que crean las líneas fundamentales de cada literatura; las circunstancias civiles y políticas son las únicas que tienen poder para despertar o extinguir las inteligencias puesto que las leyes y la literatura de un pueblo caminan siempre según dos líneas paralelas. No hay, pues, una causa eterna e inmutable que establezca insuperables diferencias de pasiones y deseos entre pueblo y pueblo; basta que la civilización siga adelante, con la educación y la instrucción y con el predominio de la opinión pública, para que los escritores se conviertan en intérpretes de las necesidades de los pueblos y revelen la aspiración secreta de las almas humanas.
Del examen del curso de toda la cultura europea podremos concluir que el siglo XIX no está todavía en una situación moral capaz de crear la literatura de los pueblos. Pero los momentos fundamentales de toda la historia de las estirpes europeas desde el florecer y transformarse del mundo griego, el desarrollo del poder romano, el advenimiento del Cristianismo, el caos de las invasiones bárbaras, hasta el descubrimiento de la imprenta y la solemne afirmación de Bacon, de que el tesoro de la ciencia humana no se puede conseguir sino por la concordia entre todos los hombres, nos conducen a afirmar que existe en Europa un pensamiento común que encamina a las naciones por senderos conformes a una meta única. Existe pues, una tendencia europea, en la cual deberá naturalmente confluir también la literatura. No sabemos todavía cuáles serán las formas y los principios de esta literatura; Mazzini afirma que «el verdadero escritor europeo será un filósofo, pero con la lira del poeta en las manos».
Los jóvenes que anhelan el progreso deben estudiar los libros de todas las gentes y ponerse en tácita comunión con los que, oprimidos por las mismas desgracias, aspiran al mismo fin. Aunque en el tono a veces algo precipitado y superficial de sus argumentaciones se descubra claramente aquí y allá la juventud de su autor, es mucha la importancia de esta obra, en la cual Mazzini extiende al problema de la creación literaria y de sus altas funciones, los principios de libertad, de progreso y de humanidad que son el alma de su pensamiento y de su fe.
B. Ceva

