William Vaughn Moody

Nació en Spencer (Indiana) el 8 de junio de 1869, murió el 17 de octubre de 1919 en Colorado Springs. Habiendo quedado huérfano, se crio en Albany (Indiana). Se dedicó a la enseñanza y ganó el dinero necesario para pagarse los estudios en Harvard, donde alternó el estu­dio con el trabajo. Pasó el último año de estudios en Europa (1892-93) y una vez obtenido el título de «Master of Arts» en 1894, permaneció en Harvard, donde enseñó literatura inglesa. En 1895 profesó la misma materia en la Universidad de Chicago y pidió después una licencia para marchar a Boston y a East Gloucester, donde terminó un volumen de poesías. De 1901 a 1907 fue adjunto de literatura inglesa, y después se retiró por completo de la enseñanza para dedicarse a escribir. Su primer libro fue un drama en verso, La máscara del juicio [The Masque of Judgement, 1900], seguido de Poerías [Poems, 1901].

El portador de fuego [The Fire Bringer] apareció en 1904, y le llegó después el turno a un libro de texto, Ojeada a la literatura inglesa [A First View of English Literature, 1905], que, es­crito en colaboración con Robert Morss Lovett, le permitió un año de descanso, du­rante el cual viajó por el Oeste y por Europa. Margaret Anglin representó su drama Las mujeres sabinas [The Sabine Women] en Chicago, en 1906; con el nuevo título de La gran barrera (v.) fue repre­sentado en Nueva York y en Londres, y, en 1929, llevado a la pantalla. El taumaturgo (1909, v.) fue también representado en varias ciudades; pero no obtuvo el éxito del anterior. Moody casó en 1909; diez años más tarde escribió el primer acto de otro drama, La muerte de Eva [The Death of Eve] y murió poco después a consecuencia de una lesión del cerebro, en Colorado Springs.

Entre sus más célebres poesías no dramá­ticas citaremos Oda en tiempo de duda (v.), Hasta que se agiten las aguas (v.) y Sobre un soldado caído en Filipinas [On a Soldier Fallen in the Philippines]. Impulsado por un inflexible amor a la verdad y por el odio a la falsedad y al nacionalismo chauvinista, profundo investigador de las bases morales de la cultura moderna, Moody ha sido conside­rado como un precursor de los nuevos poe­tas, no por la técnica de la versificación, sino por su gusto de la experiencia y por su independiente crítica de la vida.

L. R. Lind