Werner von Siemens

Nació el 13 de diciem­bre de 1816 en Lenthe, cerca de Hannover, y murió en Berlín el 6 de diciembre de 1892. Era hijo de irnos agricultores, y fue incli­nado a los estudios clásicos. No obstante, según él mismo explica en su autobiografía (v. Recuerdos de mi vida), sentíase llamado a las ciencias técnicas, y, como no pudiera frecuentar la Academia de Minas, se alistó en el cuerpo de oficiales de ingenieros de Magdeburgo. Alumno muy brillante, fue en­viado a Berlín, donde, junto a los cursos militares, pudo seguir los universitarios con maestros como el físico Ohm (v.) y el químico Magnus, que influyeron considera­blemente en su formación. A 1841 corres­ponde la primera invención de Siemens: un sis­tema para la aplicación de la galvanoplas­tia en el revestimiento de los objetos no sólo de cobre sino también de oro y plata.

Encargado de los fuegos artificiales para los juegos reales de Spandau, convirtióse en una especie de pirotécnico de la corte. En 1847 el mecánico Halske, según las indi­caciones de Siemens, construyó un telégrafo eléc­trico que después, perfeccionado por el re­vestimiento de los cables mediante caucho y la adición de un timbre, fue adoptado en las redes ferroviarias. En 1848 abandonó el ejército y se entregó por completo a sus inventos, que sucediéronse rápidamente; en 1861 apareció la dínamo, que luego permi­tiría múltiples aplicaciones a la energía eléc­trica: los tranvías, el alumbrado de las ca­lles, etc. Junto a una notable capacidad inventiva,. Siemens poseía un buen sentido de los negocios; y, así, estableció en Berlín gran­des empresas, generosamente organizadas según criterios de justicia social en tiempos en que los problemas a ella vinculados no eran todavía comprendidos por los patronos.