Vladimir Vladimirovich Maiakovski

Nació el 7 de julio de 1894 en la localidad de Bardad (Transcaucasia) y murió suicida en Moscú el mes de abril de 1930. Hijo de un guardabosque, formóse influido por la lucha de los rebeldes de su tierra; conoció pronto la miseria, y a los catorce años se hallaba ya inscrito en el partido bolchevi­que. Como su poesía, pues, la existencia de Maiakovski fue agitada y rica en pruebas y ex­periencias. Nuestro autor inició su actividad literaria en 1911, con el grupo de los futu­ristas, constituido en Rusia tras la apari­ción del manifiesto de Marinetti en Italia; también él en 1912, publicó a su vez otro, titulado Bofetada al gusto del público Pronto, empero, distinguióse, por la origi­nalidad de la forma y el carácter humano del contenido, de los futuristas occidentales, de los que por diversas razones se diferen­ciaron asimismo sus compañeros del grupo cubo-futurista V. Chlebnikov, D. Burliuk y A. Kruchenych. Obra típica de este período fue la tragedia titulada con el nombre del autor, Vladimir Maiakovski. En 1916 sus poesías, anteriormente difundidas por el mismo poeta a través de numerosas lecturas, aparecieron reunidas en un tomo. En 1917 fue publicado el pequeño poema futurista Hombre (v.).

Este mismo año el literato veía en la revolución política la realización de sus audaces planes revolucionarios de tipo artístico. Desilusionado por el levantamiento de febrero, lanzóse plenamente a la lucha junto a la facción bolchevique, llegada al poder el siguiente mes de octubre. A partir de entonces se consideró poeta del régimen, y lo fue efectivamente; y así, trabajó de 1918 a 1921 para convertir la poesía en un instrumento de propaganda directa, labor que dio lugar al drama satírico Misterio bufo (v.) y al poema Ciento cincuenta mi­llones (v.). En 1923, o sea al principio de la «NEP» (Nueva Política Económica), or­ganizó el grupo del «Frente Artístico de la Izquierda», en torno a la revista Lef y con una orientación denominada «futurista- comunista» que persistió varios años, du­rante los cuales Maiakovski llevó a cabo diversos viajes por el extranjero — Francia, España, Estados Unidos, México — y escribió algu­nos de sus mejores poemas, entre ellos Vladimir Ilich, Lenin y ¡Bien! [Chorošo].

En 1926 ingresó en la redacción del órgano central del partido comunista Izvestia («Las noticias») y en la del periódico Komsomol’skaia pravda («La verdad de los kom­somol»); permaneció en ambas hasta 1930, año en el cual se adhirió a la «RAPP» (Aso­ciación Rusa de los Poetas Proletarios), que posteriormente daría lugar a la Unión de Escritores Soviéticos. Maiakovski, empero, no pudo ya contemplar esta modificación, por cuanto debido a razones no esclarecidas se dio muerte en 1930; contaba entonces treinta y seis años, y, a pesar de las numerosas obligaciones inherentes a su función casi oficial de poeta del régimen, que le forzaban a una búsqueda enervante y continua de temas poéticos de propaganda, se hallaba todavía en la plenitud de sus facultades creadoras.

E. Lo Gatto