Virginia Galilei, (sor María Celeste)

Nació en Padua el 13 de agosto de 1600, murió en Acetri el 2 de abril de 1634. Hija natural de Galileo y de María Gamba, fue desti­nada al convento juntamente con su her­mana Livia Antonia. A los trece años entró en S. Mateo de Arcetri y el 4 de octubre de 1616 se hizo clarisa. La correspondencia con su padre (v. Cartas) comenzó el 10 de mayo de 1623.

Le escribió 124 cartas, 49 de las cuales corresponden al período del pro­ceso y el encarcelamiento. La última es del 10 de diciembre de 1633. La corresponden­cia ilumina la vida íntima del científico y la delicada figura de su hija. Ferviente reli­giosa y joven inexperta, sigue desde su con­vento a su padre con afecto filial y mater­no a la vez. De vez en cuando sus cartas dejan traslucir el trágico acento de una mujer sacrificada, tanto más trágico cuanto apenas es insinuado. En 1632 comienza el proceso. Enterada de la condena de su pa­dre y leída la sentencia, promete ayudar «un poquitín» a Galilei recitando a intención suya, semanalmente, los siete salmos peni­tenciales, y le dice que muy a gusto le sus­tituiría en la cárcel y aún escogería una celda mucho más estrecha que la que ella tiene ahora. Pero la desgracia paterna la angustió hasta el extremo de hacerle perder la poca salud que tenía. No se recobró de aquel quebranto, y murió  a los 34 años. Vuelto a Arcetri, Galilei jamás pudo consolarse de la muerte de su hija y en una carta escrita a un amigo suyo confiesa que se sentía llamar por ella desde el más allá.

C. Leonardi