Vasile Alecsandri

Nacido en Bacáu en julio de 1821 (según otros el 14 de junio de 1819); m. en Mireesti el 22 de agosto de 1890.

Hijo del «Spatar» Vasile, como todos los jóvenes de familias ricas realizó los primeros estudios en un colegio francés de lassy. En 1834 fue enviado a París para continuar sus estudios; pero no obtuvo nin­gún título. Al regreso a su patria, quiso hacer el viaje a Italia que era de rigor en la época romántica, y en el paisaje italiano están inspiradas sus primeras poesías y sus prosas.

En 1845 es director del Teatro Na­cional de lassy, juntamente con Negruzzi y Kogalniceanu. Un romántico amor por Elena Negri lo vuelve a llevar a Venecia y a Sicilia; pero la amada muere en el viaje, y Alecsandri, grabado su recuerdo en una serie de poesías líricas, se lanza a la revo­lución del 48, fracasada la cual recorre los caminos del destierro como tantos compa­triotas suyos.

Establecido en París, funda con Russo y Balcestu La futura Rumania [Romania viitoare]; pero pronto regresa a su patria y defiende allí la unión de los principados. La llamada de Europa se hace sentir de nuevo, y Alecsandri vuelve a partir para visitar el sur de Francia, alemania, Inglaterra, España y Marruecos.

En el 53 se encuentra de nuevo en Mireesti con motivo de la muerte de su padre, y asume la dirección de la revista Romania litirar. Pero en el 55 vuelve a partir otra vez para partici­par en la guerra de Crimea.

Nombrado mi­nistro de Asuntos Exteriores (1858), rea­lizó frecuentes misiones en Europa con el objeto de ganar simpatías para la causa de la joven nación rumana; estuvo también en Turín y acompañó al Ejército francés en la campaña de Lombardía.

En 1878 ven­ció en el concurso de los felibres de Montpellier con el Canto de la gente latina [Cantecul gintei latine], al que le puso música Filippo Marchetti, y su fama de poeta recibió una consagración internacio­nal. Amigo de la reina Carmen Sylvia, en los últimos años (1885-90) de Carol I fue nombrado ministro plenipotenciario en París.

Formado en el romanticismo francés, sentimos resonar acentos lamartinianos en Doine-Muguetes-Recuerdos [Doire si Lacra- mioare-Suvenire, 1852], que constituyen el primer documento de lírica subjetiva (es el relato lírico de su amor por Elena Ne­gri).

En las Leyendas (1862-77), por el con­trario, representa la vida mediante un he­roísmo mítico y un «pintoresquismo» orien­tal, que se sustrae al esquema convencio­nal del exotismo romántico. La síntesis de su arte se encuentra en Pasteles (v. Poe­sías populares), los más perfectos de los cuales llegan a alcanzar la tersa transpa­rencia de la poesía clásica.

Poco signifi­cativos los relatos de inspiración romántica, es más importante, por el contrario, a causa de la evidente finalidad ética y social que se propone, más que por los resultados artísticos conseguidos, el teatro, al que Alecsandri confiaba la función crítica que en Occidente realiza el periódico (v. Boyardos y adve­nedizos, La fuente Bandusia, etc.).

Pero el gran descubrimiento de nuestro autor es la canción popular. Le faltó como recopila­dor un método científico, pero vendrá en su ayuda su sensibilidad de artista, de suerte que el eco de la poesía popular auténtica se prolonga — a pesar de las adaptaciones y de las mezclas — en los ritmos, en las imágenes, en el idioma, lleno de vigor juvenil.

R. del Conté