Thomas Hood

Nació el 23 de mayo de 1799 en la City de Londres murió en esta última ciudad el 3 del mismo mes de 1845. Hijo de un impresor escocés que había intentado los caminos de la literatura, pudo muy bien afirmar haber nacido con «la tinta en la sangre». Una propensión hereditaria a la tu­berculosis ocasionó la muerte de tres de los seis hermanos de H. e hizo de su vida «una larga enfermedad». Huérfano de pa­dre a los doce años, fue educado por dos solteras que le llevaron a estudiar a la Clapahm Academy, a la cual dedicaría el poeta una de sus odas. Luego hubo de aban­donar por motivos de salud un empleo obte­nido en la City y dirigirse a Dundee en busca de su restablecimiento; allí perma­neció de 1815 a 1818, y escribió de vez en cuando en los periódicos locales. Vuelto a Londres estuvo junto a un tío grabador y descubrió definitivamente su vocación.

A los veintidós años fue nombrado subdirector de The London Magazine, envidiable cargo que le valió cierta libertad económica, y la amis­tad y el aprecio de la sociedad literaria en la cual destacaban Halita, De Quince y, sobre todo, Charles Lam. Trabó con éste una íntima amistad, que determinó en la producción de H. una influencia benéfica, sólo inferior a la de Keas. Entre 1821 y 1823 publicó algunas de sus mejores obras en el estilo de este último. Sin embargo, nada de ello le dio el éxito alcanzado un par de años después por una pequeña colec­ción de Odas y discursos a los grandes (v.), reveladora de una nueva inspiración sutil­mente humorística y satírica; el librito, anó­nimo, fue atribuido por Coloridle a Lam. Mientras tanto, en 1824, H. había contraído matrimonio con la hermana de John Hamilton Reynolds, lo que le forzó a intensificar su labor, con desastrosos resultados en cuanto a su salud. Alentado por el éxito publicó en 1826 Caprichos y rarezas (v.). En 1829 inició la publicación de la revista The Gem, donde apareció El sueño de Euge­nio Aram [The Dream of Eugene Aram], pequeño poema de gran intensidad trágica.

De 1830 a 1839 dirigió y redactó él solo una revista anual, Comic Annuals. En 1834 la quiebra de un editor llevóle a la mise­ria; durante cinco años estuvo en el conti­nente, y, al final, en 1840, pudo verse libre de los acreedores gracias a la ayuda de algunos amigos. Durante un bienio dirigió The New Monthly Magazine, y un año antes de su muerte, provocada por la acentua­ción de su dolencia del corazón y los pul­mones, fundó el Hood’s Monthly Magazine, su última aventura literaria. Algunas poe­sías de H., célebres en su época — El la­mento del trabajador [The Lay of the Labourer], El reloj de fábrica [The Workhouse Clock] y, singularmente, El puente de los suspiros (v.) y La canción de la ca­misa (v.) —, reflejan un interés hacia las clases humildes oprimidas por la miseria durante los años que siguieron a 1840. A petición suya fue puesta sobre su tumba la inscripción «He Sang the Song of the Shirt» («Cantó la canción de la camisa»).

A. Rizzardi