Theodore Parker

Nació en Lexington (Massachusetts) el 24 de agosto de 1810, murió en Florencia en 10 de mayo de 1860. Su primera instrucción fue descuidada; estudió con cierto desorden en la escuela del dis­trito y en la Lexington Academy, pues pa­saba casi todo el tiempo trabajando en la hacienda de su padre y como carpintero. Por sí mismo aprendió, mejor o peor, el griego, el latín y las lenguas modernas, reunió un catálogo botánico de la región que habitaba y estudió Metafísica y Astro­nomía. Comenzó a enseñar a los diecisiete años y en 1832 abrió una escuela en Watertown (Massachusetts) sin abandonar sus propios estudios.

Habiendo ingresado en la Harvard Divinity School en 1834, se aplicó al estudio de una veintena de lenguas, en­señó el hebreo y obtuvo en 1836 los grados académicos; recibió las órdenes en 1837, se estableció en Roxbury y en 1840 fue nom­brado doctor «honoris causa» de la Uni­versidad de Harvard. Unitarista convencido, campeón del liberalismo más radical, sus teo­rías teológicas lo enemistaron con sus co­legas pastores (tanto que le pidieron que dimitiera de la Boston Association of Ministers), pero sus sermones (v. Obras) fue­ron muy leídos en Inglaterra y en Alema- a. En 1843 publicó una traducción de la Introducción al Antiguo Testamento [Einleitung in das Alte Testament] de W. de Wette, y más tarde viajó por Europa, donde intercambió ideas con otros eclesiásticos liberales. En 1845 fue nombrado pastor de la nueva Sociedad Congregacionista de Bos­ton.

Desde el pulpito, y mediante conferen­cias, predicó en defensa de la educación, de la templanza, de la reforma carcelaria y de la abolición de la esclavitud, inspi­rando una serie de publicaciones y de iniciativas personales para ayudar a la fuga de los esclavos negros. El ascendente polí­tico de Parker fue notable y queda demostrado por su copiosísima correspondencia con las personalidades más sobresalientes de su tiempo. Figuraron entre sus amigos Channing, Emerson, Alcott y Phillips. Por media­ción de W. H. Herndon ejerció influencia sobre Abraham Lincoln y, con toda se­guridad, le sugirió la fórmula «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pue­blo». Habiendo enfermado en 1859, zarpó de Veracruz dirigiéndose a Londres, París, Roma y Florencia, donde murió y fue se­pultado en el Cementerio de los Ingleses.

L. R. Lind