Simon Jenko

Nació el 27 de octubre de 1835 en Podreče, cerca de Kranj, y murió en esta última localidad el 18 del mismo mes de 1869. Su breve y desgraciada vida, torturada por la miseria, creó una aureola de martirio en torno a su personalidad de poeta solitario, autor de la «Marsellesa es­lovena» : Adelante, bandera de la gloria eslava… [Naprej zastava Slave…]. Ya cuan­do estudiante de segunda enseñanza había revelado sus facultades poéticas (a los die­ciséis años vio impresa una de sus poesías); y en el liceo de Liubliana dirigía una revista manuscrita, Vaje, con algunos jóvenes amigos (los denominados Vajevci) Durante un año estuvo en el seminario de Klagenfurt, y luego se trasladó a Viena para estudiar Jurisprudencia.

Permaneció en la capital austríaca hasta 1863; allí ganóse con difi­cultad la vida como preceptor de familias acomodadas, hubo de someterse a continuas humillaciones y renunció finalmente a los estudios. Vuelto a la patria, estuvo al ser­vicio de un abogado y de un notario en Kamnik y Kranj. La literatura fue siempre su único desahogo y consuelo. En 1865, luego de prolongadas peripecias y fracasados in­tentos editoriales, aparecieron sus Poesías (v.), que el crítico Luka Svetec trató dura­mente. Amargado y desilusionado, J. murió cuatro años después en Kranj, consumido por la tuberculosis. Fue sepultado junto a F. Preseren, el poeta más ilustre de su país.

R. Picchio