Edward Jenner

Nació el 17 de mayo de 1749 en Berkeley, donde murió el 24 de enero de 1823. Estudió Medicina como ayu­dante de varios médicos, y al mismo tiempo trabajó en calidad de preparador y ordena­dor de los ejemplares zoológicos reunidos por sir Josenh Banks durante la primera expedición del capitán Cook. De esta suerte practicó notablemente la zoología. Sin em­bargo, prefirió la medicina a las ciencias naturales, y en 1792 obtuvo el correspon­diente doctorado en el Hospital San Andrés. Mientras tanto iba madurando en su mente la idea de la vacunación, que había nacido en el curso de su aprendizaje.

Tras laborio­sas investigaciones sobre la viruela vacuna, consideró esta dolencia como síndrome de dos enfermedades diversas, una de las cua­les, inoculada en determinado momento de su proceso es un ser humano, inmunizaba a éste contra la viruela. El descubrimiento, em­pero, no fue comunicado hasta 1798, año en el cual publicó J. su obra principal, Estudio sobre las causas y efectos de la viruela vacuna (v.). El hallazgo no tuvo una amplia e inmediata acogida; no obstante, con el apoyo de la corte inglesa y ciertos auxilios económicos del Parlamento, J. pudo fundar, en 1802-03, una sociedad para la difusión de la vacuna (Royal Jennerian Society), que se mostró muy activa y logró disminuir notablemente el número de casos de viruela en Inglaterra. En el extranjero, y sobre todo en Francia, el descubrimiento fue muy bien acogido; no ocurrió lo mismo, en cambio, en el territorio inglés, donde se desarrolló en medio de continuos obstáculos y una insuficiente ayuda económica.

En 1813 la Universidad de Oxford confirió a J. el doc­torado honorario en Medicina; la Orden de los Médicos, en cambio, le negó la admisión, por cuanto no quiso someterse a un examen de letras clásicas. A tantas luchas y dificultades siguió un último período de su vida muy triste: en 1810 murió su hijo, que era también su principal colaborador, y en 1815 perdió a la esposa. J. inició entonces una vida retirada, a pesar de lo cual no aban­donó los estudios. En 1822 publicó su última obra, On the Influence of Artificial Emptions in Certain Diseases.

G. Preti