Simo Mataluvi

Nació en Sebenico el 14 de septiembre de 1852 y murió el 20 de febre­ro de 1908 en Belgrado. Con sus cuentos y novelas realistas fue uno de los primeros autores que llevaron a la literatura serbia una nota concreta de cultura europea, sin abandonar, por ello, la fidelidad a los temas y las tradiciones nacionales. En su ciudad natal frecuentó al mismo tiempo la escuela primaria serbia y la italiana. Fallecido su padre y llegada su familia a una difícil situación económica, prosiguió sus estudios en el monasterio de Krupa, del que era prior un tío suyo.

Transcurridos cuatro años, como no sintiera vocación por la vida mo­nástica, abandonó el convento y se ma­triculó en la Escuela Normal de Zara. Gra­duóse en 1871, y enseñó por espacio de tres años en varias poblaciones dálmatas. De 1874 a 1881, y salvo algún breve paréntesis de actuación militar, dedicóse a la enseñan­za de la aritmética, la gimnasia y la lengua italiana en Castelnovo. En el año 1881 pasó a Cetigne en calidad de inspector escolar. A este año pertenecen sus primeros textos de positivo mérito literario. En 1882 residió algunos meses en París. En 1887 obtuvo finalmente una plaza de profesor en el Ins­tituto de Belgrado, ciudad en la cual se estableció de una manera fija.

En atención a sus experiencias culturales y a sus amplios conocimientos lingüísticos fue nombrado más tarde jefe del departamento de prensa de la capital serbia. Habiendo dejado el servicio oficial, durante los últimos años de su vida se dedicó exclusivamente a la actividad literaria. Además de numerosas narraciones publicó en 1892 y 1893 dos novelas, Uscoco (v.) y Fra’ Brne, el señorón (v.), que afianzaron su fama de escritor.

R. Picchio