Sigiberto de Gembloux

Nació en el Bra­bante hacia 1030 y murió el 5 de octubre de 1112 en Gembloux (Namur). Fue primera­mente monje de la abadía benedictina de Gembloux, y luego ingresó como lector de Teología en la de San Vicente de Metz; en tomo a 1070 volvió al primero de estos dos cenobios, donde permaneció hasta el fin de sus días. Contemporáneo de la lucha de las investiduras y morador de una región que era un poco el epicentro de la controversia entre papas y emperadores, mostróse más bien partidario de los segundos, a pesar de su celoso interés por las cuestiones eclesiásticas y el afán que le inducía a desear un clero con una vida conforme a sus deberes.

Fue un hombre muy culto (posee­dor, incluso, de ciertos conocimientos de griego, y en particular, de música), según atestiguan sus numerosas citas de autores clásicos (de Horacio especialmente), y es­tuvo considerablemente familiarizado con los Padres* de la Iglesia y la Sagrada Escri­tura. Autor fecundo, escribió las siguientes obras: una colección de ciento setenta y una vidas de hombres insignes de la literatura medieval (v. Los hombres ilustres), en la cual figura él mismo, en lugar preferente; un poema sobre los mártires de la Legión Tebana, las vidas de San Guiberto, funda­dor del monasterio de Gembloux, y de Teodorico, obispo de Metz de 965 a 984; vidas de santos, etc. En el conjunto de su pro­ducción, empero, destaca de una manera singular la continuación de la Crónica (v.) de Eusebio y Jerónimo, que abarca el pe­ríodo comprendido entre el año 381 y su época; inicialmente redactó la parte refe­rente a los tiempos situados entre 965 y 1099, que apareció antes de 1105, y luego la corrigió, completó y amplió hasta 1111.

La Crónica es una fuente histórica bastante bien informada y autorizada en cuanto a la época más reciente; sin embargo, resulta demasiado esquemática, y queda reducida con frecuencia a una serie de meras listas de papas, emperadores y reyes. Tuvo mu­chos continuadores, y fue publicada repe­tidamente. Sigiberto es también autor de una carta apologética escrita en nombre del clero de Lieja, al que en 1107 excomulgara Pas­cual II; el texto en cuestión afirma que dicha clerecía mostrábase respetuosa con la Santa Sede; pero no quería quebrantar el juramento de fidelidad prestado al empe­rador.

P. Brezzi