Nació en Massa Marittima (Italia) en 1380 y m. en Aquila en 1444. Estudió retórica y filosofía, y desde su juventud dio muestras de su vocación religiosa y de su espíritu caritativo, sobre todo en el hospital de Siena durante la peste de 1400.
Dos años después ingresó en la Orden franciscana y desarrolló una intensa labor de predicación y en defensa de la reforma de aquélla. Fue vicario general de la Orden (1438), y trabajó mucho en favor de la devoción al Santísimo Nombre de Jesús. Los sermones del santo alcanzaron un gran éxito; sus palabras desvanecían enemistades y rencores, y llevaban a los pecadores a la penitencia.
De la eficacia ascética de esta predicación quedan algunos restos en sus textos latinos, como los Sermones, en los que la teología supera a la oratoria; los Sermones en lengua vulgar (v.) y los Cuaresmales de Florencia (v.) revelan mejor, en cambio, su habla lozana y popular, apta para ser comprendida fácilmente por las multitudes, sobre todo a causa de los numerosos apólogos y cuentos con que Bernardino animaba sus reflexiones de tipo ascético y las exhortaciones a una vida santa.
Fue canonizado en 1450.
G. Fetrocchi

