Ruggero Giuseppe Boscovich

Nació el 18 de mayo de 1711 en Ragusa (Dalmacia), murió el 13 de febrero de 1787 en Milán. Se hizo jesuita el 31 de octubre de 1726, entregóse a los estudios literarios, filosóficos y teoló­gicos y ocupóse también, bajo la dirección del padre Borgondio, de investigaciones físi­cas y matemáticas.

Por sus rapidísimos progresos, y en contra de las leyes vigentes en la Orden, fue nombrado profesor, aun sin terminar los estudios, y adquirió rápidamen­te una gran popularidad. En 1740 sucedió al mismo padre Borgondio en la enseñanza de las matemáticas en el Colegio Romano.

Explicó en el curso de su vida materias de tipo enciclopédico, extendidas incluso a la ingeniería y a la hidrografía: se ocupó de la cúpula de San Pedro, de las agujas del Duomo de Milán, de la estabilidad de la Biblioteca de Viena, de puertos, de sanea­mientos y de ríos.

Desempeñó importantes misiones diplomáticas en el extranjero de parte de Ragusa y del Papa, recorriendo Europa entera. Cuando pensaba marchar a Brasil para realizar las operaciones geodé­sicas dispuestas por Portugal, fue retenido en Roma por Benedicto XIV, quien le con­fió un encargo análogo para la medida del grado italiano y para la reconstrucción de los mapas del Estado pontificio. Realizó todo este trabajo entre 1750 y 1753.

Sugirió des­pués a Beccari que se hiciera un trabajo análogo en el Piamonte. Después de una importante misión diplomática en Viena, donde en 1757 apoyó los derechos de Lucca contra el Gran Ducado de Toscana, para la regulación de las aguas del lago de Bien- tina, y donde publicó la Filosofía natural (v.), fue nombrado en 1763 profesor de ma­temáticas en Pavía, y al año siguiente los jesuitas de Brera le encargaron el trazado de los planos del nuevo observatorio que iba’ a construirse allí.

Sacando fruto de sus peregrinaciones por observatorios extranje­ros, especialmente por el de Greenwich, construyó el observatorio, contribuyendo a las obras con dinero propio, y señaló su plan de trabajo, regulándolo por lo que se hacía en París y en Londres, siguiendo tam­bién la orientación señalada por Galileo y llevada a Francia por Cassini.

Posterior­mente, habiendo entrado en oposición con el padre Lagrange de Marsella, que había sido designado desde el comienzo de los trabajos para dirigir el instituto, quiso Boscovich abandonar Milán; aceptó el nombramiento en París de director de los servicios de óp­tica para ‘la Marina, cargo creado para él, y se dedicó a investigaciones sobre lentes acromáticas.

Pero otras disputas con cien­tíficos parisienses le inclinaron a abandonar París también, y en 1783 se retiró a Bassano, donde atendió a la impresión de los grandes volúmenes de sus obras astronómicas y óp­ticas que terminó en 1785 (v. Óptica y as­tronomía).

Tras una breve estancia en Tos- cana, se trasladó en octubre de aquel mismo año a Milán, en las cercanías del observa­torio de Brera, desde donde reanudó sus relaciones con los astrónomos hasta que un ataque pulmonar le causó la muerte. Está considerado como uno de los más impor­tantes científicos de su época y le corres­ponde el mérito de haber contribuido a la difusión y consolidación de las teorías newtonianas en Italia.

G. Andrissi