Rudolf Steiner

Nació el 27 de febrero de 1861 en Kraljevitsche (Hungría-Croacia), y murió el 30 de marzo de 1925 en Dornach (Basilea). Estudió al principio en el Poli­técnico de Viena, y luego dedicóse a inves­tigaciones de historia literaria y ciencias naturales; en 1891 consiguió en Rostock la habilitación de profesor libre de Filosofía. Durante la primera etapa de su actividad se manifestó entusiasta de Goethe, acerca del cual escribió diversos trabajos: Rasgos fundamentales de una teoría del conoci­miento de la concepción goethiana del mun­do [Grundlinien einer Erkenntnistheorie der Goetheschen Weltanschang, 1886]; Goethe, padre de una nueva estética [Goethe als Vater einer neuen Ästhetik, 1889]. Colaboró en la redacción de la única edición hasta entonces completa de los textos del gran genio, la famosa «.Weimar’sche Ausgabe». Durante este período ofreció una interpre­tación de la obra de Goethe notablemente influida por Hseckel (v.), y poco después se inclinó definitivamente hacia un misti­cismo personal peculiar, original y fantás­tica refundición de elementos procedentes de las fuentes más diversas.

Algunas de sus producciones muestran claramente la influencia de Nietzsche; así, La filosofía de la libertad (v.), escrita en 1894, y F. Nietz­sche. Un luchador enfrentado a su tiempo [F. Nietzsche. Ein Kämpfer gegen seine Zeit, 1895]. El final del siglo XIX señaló Un momento decisivo en la actividad de Steiner: el de su encuentro con la teosofía, fundada por la señora Blavatsky. Ya en este campo escribió algunas obras fundamentales : La mística [Die Mystik, 1902] y El cristianismo como hecho místico (1902, v.), seguidas, en 1904, por una exposición general de la teo­ría en cuestión, Teosofía (v.). En nuestro autor la tendencia teosófica asumió un ca­rácter mucho más intelectual que el pre­sentado hasta entonces por esta doctrina: el punto de partida fue el cristianismo, aun cuando elaborado bajo las formas del mis­ticismo germánico; ello originó una espe­cie de romanticismo, cuyos rasgos princi­pales no diferían notablemente de los del irracionalismo contemporáneo. Steiner procuró descubrir un método que permitiera captar las realidades ocultas y superiores, y fijó sus términos en una obra de 1909, Cómo se consigue el conocimiento en los mundos superiores (v.).

De acuerdo con dicha teoría, puede llegarse a la «Hellsehen» (visión clara) a través de ejercicios de meditación que den lugar en el hombre a «las flores de loto» y hagan posible el conocimiento del pasado del mundo. En 1913 el autor aban­donó la Sociedad Alemana de Teosofía, de la cual fuera secretario general y jefe espi­ritual, a causa de ciertas disensiones ideo­lógicas, y fiando un movimiento propio, la «antroposofía», con el cual proponíase llevar al hombre, a través de un conocimiento elevado, a una moralidad también superior; pronto, empero, se manifestó el fondo utópico de este programa doctrinal, que, si­quiera sugestivo, lo hizo ineficaz e ilusorio. Entre 1912 y 1914 Steiner compuso algunas obras literarias, inspiradas por su antroposofía, y en 1916 reanudó sus actividades teóricas con Del enigma humano [Von Menschenrátsel], texto al cual siguió De los enigmas del alma [Von Seelenrátseln]. Llegado a Suiza, estableció el templo «Goetheaneum», que fue incendiado por instigación del clero.

I. Mészáros