Raymond Radiguet

Nació en Saint-Maur (Sena) el 18 de junio de 1903 y murió en París el 12 de diciembre de 1923. Hijo del dibu­jante Maurice Radiguet y primogénito de siete hermanos y hermanas, estudió en la escuela municipal de Saint-Maur y posteriormente en el liceo Charlemagne de París. La gue­rra de 1914-18 representó para él sobre todo una prolongada vacación. En las frecuentes ausencias de la escuela, instalado en una embarcación de su padre en las riberas del Mame, devoró en aquellos años los libros de la biblioteca paterna: moralistas y na­rradores de los siglos XVII y XVIII, Stend­hal, Rimbaud, Proust. Su padre, preocupa­do, lo llevaba frecuentemente a su casa para que estudiara. Pero el muchacho con­tinuaba descuidando los estudios por la lec­tura y componía versos. A finales de la guerra tuvo la primera aventura amorosa con una joven que encontró en sus vaga­bundeos. Transformó después la experiencia vivida a los quince años en la «falsa auto­biografía» de su famosa novela escrita entre los diecisiete y los dieciocho años, El diablo en él cuerpo (v.).

También a los quince años abandonó definitivamente la escuela para dedicarse al periodismo. Llevó enton­ces en París una vida de bohemio entre los grupos artísticos de vanguardia y, después de pernoctar junto a la familia en Saint- Maur, iba todas las mañanas a París y, si perdía el último tren, atravesaba a pie el bosque de Vincennes, o se quedaba en la ciudad durmiendo en cualquier taller de pintor, entre lienzos y pinceles. En 1918 conoció a Cocteau, catorce años mayor que él. Entusiasmado inmediatamente con su jo­ven amigo, Cocteau se convirtió en su inseparable compañero, le alentó, le introdujo y difundió sus versos. Radiguet se reunía cada vez más raramente con su familia; se alo­jaba con Cocteau en los pequeños hoteles del barrio de la Madeleine. Corrían los años tensos, extravagantes, inquietos de la in­mediata postguerra, y él los quemó en un desorden febril. Tenía, sin embargo, un carácter reservado, una instintiva repulsión por cualquier forma de excentricidad y de exhibicionismo. En 1920 publicó un pequeño volumen de versos, Les joues en feu.

En el verano de 1921 escribió Le diable au corps, cuyo valor exaltó inmediatamente Cocteau, poniéndolo a la altura de los clá­sicos. La vanguardia intelectual y artística había descubierto por entonces un nuevo local, el «Boeuf sur le toit»; allí hizo explo­sión el éxito de Radiguet. En 1923, el editor Grasset lanzó de un modo espectacular Le diable au corps. El joven autor, aplaudido, feste­jado, al verse rico de golpe, se abandonó a una vida ociosa y fastuosa y ayudó a her­manos y hermanas. Conoció también la dentellada de la crítica y de los ataques violentos, puesto que se levantaron protes­tas contra el editor por haber lanzado la novela cual si se tratara de una obra maestra y al autor como un joven prodigio. «Lo que quisiera saber es en qué edad se tiene derecho a decir: He vivido», replicó Radiguet. En el verano de 1923 partió de vacaciones a Piquey, hizo una vida sobria y terminó su segunda novela, El baile del conde de Orgel (v.). De regreso a París en el mes de octu­bre, entregó el manuscrito al editor e inició la corrección de las pruebas de imprenta, pero un día, mientras paseaba con sus ami­gos, sintióse repentinamente mal. Enfermó de tifus, fue trasladado a una clínica donde su estado se agravó cada vez más. El 9 de diciembre dijo a los que le rodeaban: «Oíd una cosa terrible. Dentro de tres días seré fusilado por los soldados de Dios». Y el 12 de diciembre se extinguió, rodeado de pa­rientes y amigos.

L. Herling Croce