Rafael Arévalo Martínez

Poeta y novelista guatemalteco n. en la ciudad de Guatemala en 1884. Conoce España y otros países de Europa, es periodista, profesor de lengua castellana y miembro correspon­diente de la Academia Española de la Len­gua; ha sido director de la Biblioteca Na­cional en su país.

Como poeta no se le puede situar plenamente en el modernismo, por sus características peculiares de humor, de tendencia tradicional en la forma y de sus pretensiones de un simbolismo fantás­tico que no llega a cuajar en su verso como en su prosa.

Sus libros líricos son: Maya (1911), con prólogo de Santos Chocano; Los atormentados y Las rosas de Engaddi. Pero es en la prosa donde se revela plenamente como novelista, humorista y creador del relato «psicozoológico» de que han hablado algunos críticos, por la teoría del autor de que determinados rasgos hu­manos están mejor representados en los ani­males: El hombre que parecía un caballo, posible caricatura de Barba Jacob, y El tro­vador colombiano (1914), el hombre-perro, son sus relatos cortos más característicos.

Novelas líricas que ofrecen una curiosa mezcla de humor y utopía son El mundo de los maharachías (1938) y el Viaje a Ipanda (1939), pero ya se advierte en ellas la desviación del artista psicológico-fantástico hacia pretensiones filosófico-políticas, y la calidad literaria decae, lo que también se advierte en su novela antiimperialista La oficina de Paz de Orolandia.

Otros rela­tos suyos son: Una vida, Manuel Aldana, El señor Monitot, Las noches en el palacio de la Nunciatura, Ecce Pericles (1946), etc. Este novelista es sin duda un fino humo­rista de perfiles singulares.

J. Sapiña