Bartolomé Leonardo de Argensola

Nacido en Barbastro el 26 de agosto de 1562, m. en Zaragoza el 4 de febrero de 1631. Her­mano de Lupercio Argensola, se le parece tam­bién espiritualmente, diferenciándose en poesía por un vigor y una devoción más acentuados.

Terminó sus estudios en Sala­manca, después de haber estudiado filoso­fía y jurisprudencia en Huesca y elocuen­cia y griego en Zaragoza. Ordenado sacer­dote en 1588, fue después rector en Villa- hermosa, y más tarde, en Madrid, capellán de la emperatriz María, viuda de Maximi­liano II. Frecuentó en Madrid importantes academias, y se distinguió como miembro de la conocida con el nombre de Imitato­ria, en la que figuró con el seudónimo de Luis de Escatrón.

Mantuvo también rela­ción con grandes poetas en Nápoles, adonde pasó en 1610 y donde, protegido por el conde de Lemos, del que era su capellán, recibió el nombramiento de secretario de Asuntos Exteriores y de la Guerra. Vuelto a su patria, fue nombrado canónigo de la catedral de Zaragoza y, a partir de 1615, cronista de la corona de Aragón.

Formuló en dos epístolas sus principios con respecto a la doctrina literaria: los referentes a la actividad histórica en el Discurso sobre las cualidades que ha de tener un perfecto cro­nista. Continuó los Anales de Aragón (v.), comenzados por Zurita; escribió las Adver­tencias a la parte de la Historia de Aragón de Luis de Cabrera, Discurso Historial y la Conquista de las islas Molucas, a ruegos del conde de Lemos, presidente del Con­sejo de Indias.

Tuvo ilustres amigos como Juan de Mariana y Lope de Vega, el cual, acérrimo enemigo de la poesía gongorista, elogió la elegancia del lenguaje clásica­mente limpio de los hermanos Argensola. Por su elevado estilo, entrambos Argensola se mos­traron herederos de la tradición aragone­sa. Predomina en ellos «la razón sobre la fantasía» y han sido llamados los «Hora­cios españoles» de su tiempo.

Mientras dife­rentes escuelas se esforzaban en crear nue­vos modelos poéticos, los A. se atuvieron a un clasicismo académico. En las Rimas (v.), publicadas en 1634 y comprensivas de la obra poética de ambos hermanos, apare­cen aspectos muy significativos, como la sátira contra la insinceridad petrarquesca y contra la mundana vida de corte, el estoi­cismo especialmente en Bartolomé, el amor a la soledad, a la vida virtuosa, retirada, y una evidente aspiración hacia lo sobrenatural, expresiones personales de elementos tradi­cionales españoles.

No falta en la obra de Bartolomé, austero sacerdote, cierta sensibilidad por la belleza femenina.

G. Savelli