Pierre de Nolhac

Nació en Ambert, en Auvernia, el 15 de diciembre de 1859; murió en París el 31 de enero de 1936. Realizados los primeros estudios, ingresó en la École Française de Roma y comenzó un estudio de las relaciones entre Italia y Francia durante el Renacimiento, que fue su tema predilecto hasta los últimos días de su vida. Se dio a conocer con breves ensayos publi­cados en las misceláneas de la École Fran­çaise de Roma, algunos muy útiles por la abundancia de documentos inéditos, por ejemplo, el relativo a las cartas de Amyot. Se entregó después a la exploración de documentos y códices de la Biblioteca Vati­cana, donde tuvo la suerte de descubrir, en 1886, el autógrafo de Petrarca (Le Canzoniere autographe de Pétrarque, 1886). Pero las investigaciones eruditas le servían para llegar a un profundo conocimiento del humanismo, como lo demuestra el libro La biblioteca de Fulvio Orsini (1887, v.).

Unos años más tarde, en el volumen Petrarca y el humanismo (1892, v.), que es su tesis de doctorado, todavía fundamental hoy para los estudios petrarquistas, coordinaba Nolhac todas sus investigaciones y todas sus ideas sobre el tema. A partir de entonces ya no interrumpió sus estudios, dándonos a cono­cer mejor a Manuzio (Les correspondants d’Aldo Manuce, 1888), reconstruyendo la formación espiritual de Erasmo (Erasmo en Italia, 1888, v.), ilustrando con amorosa pa­ciencia a los humanistas franceses menores. Vuelto a Francia, fue primero bibliotecario en la Nacional de París, después profesor en la École de Hautes Études. En 1892 fue designado director del Museo de Versalles, y en una serie de estudios históricos y artís­ticos ilustró la vida del siglo XVIII, y de modo especial la de Versalles en los tiempos de su esplendor y de la Revolución (Le châ­teau du Versailles sous Luis XV, 1898; His­toire du château de Versailles, 1899-1900; La création, de Versailles, 1901, etc.).

En 1930, ya viejo, marchó a Arezzo para hablar de su Petrarca y para conmemorar a otro petrarquista francés, Cochin. Son de este mismo año los Souvenirs d’un vieux romain, en los que evoca su vida de estudioso en Roma. Nolhac fue también poeta de un riguroso parnasianismo y, además de los Paisajes de France et d’Italie (1894), se le deben Poemas de Francia e Italia (1904, v.). Entre sus restantes obras: Le dernier amour de Ronzard (1882), Les études grecques de Pétrarque (1888), La reina Maria Antonieta (1892, v.), etc.