Pedro Salinas

Nació en Madrid el 27 de noviembre de 1892 y murió en Boston el 20 de diciembre de 1951. Graduóse en 1917, y fue profesor de la Universidad de Sevilla, lector en la Sorbona y Cambridge, y de nuevo profesor en la Universidad de Mur­cia y en Madrid. Estallada la guerra civil de 1936, marchó a América, donde enseñó en el Wellesley College, en la Universidad de Puerto Rico y en la John Hopkins de Baltimore. Constante amigo de Jorge Guillén, las poesías de ambos, a pesar de su diversidad, aparecen unidas por una cate­goría común. La obra poética de Salinas (Pre­sagios, 1923; Seguro azar, 1929; Fábula y signo, 1931; Amor en vilo, 1931; La voz a ti debida, 1933; Razón de amor; 1936; Error de cálculo, 1938; Poesía junta, 1942; El con­templado, 1945; Todo más claro, 1949; v. Poesías) resulta, en su conjunto, amorosa, extraordinariamente unitaria.

La lírica de nuestro autor representa la forma más ori­ginal y significativa de la poesía amatoria española del siglo XX; se trata de una obra poética en segunda persona, de una lírica vocativa, dirigida a la imagen de la ama­da, envuelta en las circunstancias externas de la vida actual: relojes, teléfonos, playas, calles, publicidad, automóviles y calenda­rios aparecen en tal poesía cambiados y transfigurados. La mujer es vista en una perspectiva de proximidad, como una ami­ga que se convierte en amada al contem­plarse reflejada en el «espejo ardiente» que el amor le ofrece. Tal actividad poética, en la cual son utilizados elementos métricos muy tenues y leves —metros cortos, con asonancias de una gran flexibilidad, que subrayan el ritmo interno de las metáforas, las ideas y la fluida elocución—, culmina en La voz a ti debida, obra que ha influido profundamente en la poesía y el sentimiento de una amplia minoría española.

Salinas com­puso también exquisitas narraciones en pro­sa — Víspera del gozo, La bomba increíble, El desnudo impecable—, en las que cada vez con mayor intensidad aparece una pre­ocupación moral por la culpa y la responsabilidad, así como una secreta emoción religiosa. Nuestro autor escribió además, admirables estudios críticos: La literatura española del siglo XX (1935), Jorge Man­rique (1947) y Rubén Darío (1948), y, en inglés, Reality and the Poet in the Spanish Poetry (1940). Durante los últimos años de su vida compuso para el teatro varias obras, en su mayor parte inéditas.

J. Marías