Niccoló Paganini

Nació el 27 de octubre de 1782 en Génova, murió el 27 de mayo de 1840 en Niza. Paganini fue el más genial violinista- compositor, por lo cual ocupa, en cierto modo, una posición histórica análoga a la de Liszt como pianista, debiéndose en am­bos casos entender el virtuosismo como búsqueda y consecución de nuevas posibi­lidades coloristas y de nuevos valores ex­presivos. Hijo de Antonio y de Teresa Bocciardo, ambos aficionados a la música, re­cibió de su padre los primeros rudimentos de violín y mandolina; estudió más tarde violín en la ciudad natal con Giovanni Servetto y Giacomo Costa. Después de haber dado los primeros conciertos, a los trece años, en Génova y en Florencia, marchó a Parma a perfeccionarse con Alessandro Rolla, y allí tomó también lecciones de armonía y contrapunto de Gaspare Ghiretti. De regreso a Génova, conoció allí en 1796 al famoso violinista Rodolfo Kreutzer; y se dedicó a componer, como él mismo dice, música «difícil», enfrentándose con problemas nuevos de técnica violinística.

Nacieron de ello los primeros conciertos y, quizá, algunos de los veinticuatro Capri­chos (v.), su obra más importante desde el punto de vista musical, pero que no fue dada a la imprenta hasta 1817 (ó 1818), si bien como ópera. El período siguiente de la vida de Paganini es oscuro; es cierto que poco después abandonó Génova, agitada por motines políticos, y anduvo por Italia dando conciertos. Durante un período bastante largo vivió en Toscana, primero (1801-1804) como huésped de una acaudalada dama no bien identificada y amante de la guitarra — de donde, al parecer, la pasión de Paganini por este instrumento—; más tarde (1805-1808) en la corte de Lucca, junto a Elisa Baciocchi Bonaparte, como violinista y director de música; de allí a Florencia, en el sé­quito de la misma, por un período impre­ciso, quizá hasta 1813. Posteriormente, otra vez anduvo dando conciertos: entre 1813 y 1825 en Milán y en otras grandes ciu­dades de Italia, imponiéndose en todas par­tes y adquiriendo una fama cada vez ma­yor. Digno de recuerdo es su primer en­cuentro con Rossini (en Milán en 1814, o en Bolonia en 1815), el concierto dado en Milán, formando dúo con el violinista fran­cés Lafont (1816), el victorioso certamen de Placencia con el violinista polaco C. Lipinski (1818), el encuentro en Milán con Monti y con Fóscolo; y, en la vida pri­vada, sus relaciones en Génova con Ange­lina Cavanna, de la que tuvo un hijo que nació muerto, y las mantenidas en Venecia con Antonia Bianchi, quien le dio un hijo al que legitimó.

En 1827 emprendió el primer viaje al extranjero con el fin de dar conciertos. En 1828 embelesó al público de Viena (y allí comenzó a amar el arte de Beethoven recién muerto, especialmente los cuartetos, que tocó cada vez más a menudo y que admiró cada vez más), después en Berlín, Varsovia, Leipzig, Francfort del Main, Halle, Magdeburgo y otras muchas ciudades alemanas. En 1831 hizo su primera aparición en Francia y en Inglaterra (natu­ralmente, en primer lugar en París y en Londres), y en los años siguientes dio repe­tidos conciertos en estas dos naciones, ade­más de Irlanda, Bélgica y Holanda. Es dig­no de mención el encuentro con Berlioz en París, en 1833, del que nació la sinfonía Harold en Italia (v.) del maestro francés. Vuelto a su patria en 1834, dio conciertos en Parma y en Génova. En Parma, entre otras cosas, recibió de María Luisa el nom­bramiento de miembro de la comisión de orquesta de corte, y como tal dirigió con­ciertos y emprendió la reforma de la or­questa, con lo que scomisiónnvidias que le obligaron, en 1836, a abandonar el cargo y la ciudad. Marchó entonces a Turín, Mar­sella y Génova, donde dio sus últimos con­ciertos, ya que la tuberculosis laríngea le obligó a abandonar en lo sucesivo toda acti­vidad.

Después de un último y breve pa­réntesis parisiense, en 1838 (hizo entonces el famoso regalo de 20.000 francos a Berlioz) trató de restablecer su salud en Mar­sella y en Niza, y murió en esta última ciudad. Es difícil de precisar la cronología de sus obras que, en general, se publica­ron de un modo tardío o póstumo. Aparte de los Caprichos, que constituyen, como di­jimos, su obra más importante, de los Con­ciertos, el publicado en 1851 como Primo concerto opera 6 in re magg., el más difun­dido de todos, habría de fecharse en 1811, según Fétis (autor de la Biografía universal de músicos); el segundo, Opera 7 in si mi­nore, que contiene el famoso rondó La campanela (v.), aunque apareció en 1851, fue compuesto con toda seguridad en Viena en 1828; otros son menos conocidos, iné­ditos o incluso ignorados (un tercero ha sido exhumado en estos últimos años). En­tre los trozos más ejecutados, Las brujas (v.), variaciones sobre un tema de Süssmayer, fueron compuestas alrededor de 1813; las variaciones sobre el Carnaval de Venecia (v.) en 1829; de las otras variaciones más conocidas se ignora la fecha de com­posición de las existentes sobre el aria De tantos latidos (v.) del Tancredi (v.) de Rossini, sobre la «Preghiera» (v. Moisés) del mismo, sobre el aria «Nel cor più non mi sento» de la Bella molinera (v.) de Paisiello. Es también insegura la fecha del Moto perpetuo (v.), de las Sonate para vio­lín y guitarra y de las Sonate y Sonatine para guitarra, etc.

F. Fano