Marc-Antoine de Gérard, señor de Saint-Amant

Nació en Ruán el 30 de septiem­bre de 1594 y murió en París probablemente el 29 de diciembre de 1661. Realizados los estudios en el colegio de la Marche, pronto destacó por la profundidad de su cultura y la variedad de sus aptitudes e intereses. Estuvo en relación con el duque de Retz (1617), y, tras el desempeño de un alto cargo militar y de su conversión al catolicismo (pertenecía a una familia pro­testante), fue a Roma con el mariscal De Créqui (1633), a la isla de Santa Marga­rita con el conde de Harcourt, de nuevo a la Ciudad Eterna con Saint-Honorat (1643), y luego a Inglaterra (1644). Otras misiones le llevaron a Flandes, en el curso de la gue­rra contra los españoles, a Varsovia (1645), como acompañante de María de Gonzaga, que iba a contraer matrimonio con el rey de Polonia, y, finalmente, a Esto colmo.

Vuelto a París, vio consagrada su fama de poeta con el ingreso en la Academia de Francia. Saint-Amant, que había iniciado su for­tuna social y literaria con una oda juvenil dedicada a la soledad, es una de las per­sonalidades más caprichosamente pintores­cas y singulares de la literatura francesa del siglo XVII. Constituye su característica principal un colorido realismo con matices inspirados en Rabelais. De sus Poesías (v.), aparecidas en diversas colecciones entre 1629 y 1670, y publicadas en 1855 en una edición completa, cabe mencionar singular­mente, además de la oda a la Solitude y el pequeño poema Rome ridicule (1643), las dos obritas de este último género, Arión (1623) y Moisés salvado (v.), y las compo­siciones líricas Les Goinfres, Le melón, Le fromage. Largo tiempo relegada al olvido, la figura de nuestro autor fue presentada nuevamente con agudeza y simpatía por Th. Gautier en sus Grotescos (v.).

M. Pasquali