Lupo de Ferriéres

Nació en una familia noble franca de la diócesis de Sens hacia 805 y murió en Ferriéres en 862. El abad del monasterio de esta última localidad, quien le había acogido todavía muy joven, envióle (828 aprox.) a Fulda, a la escuela de Rábano Mauro, el famoso «praeceptor Germaniae». Tras ocho años de permanencia en este importante centro de estudios volvió a su patria (836) e inició su actividad docente, como maestro no tanto de teología como de lo que se denominaba «humana e litterae», materias literarias, en oposición a las «divinae» (ciencia teológica, exégesis, etc.). Nombrado abad de Ferriéres en 840, parti­cipó asimismo en la vida política de su país, y fue «missus dominicus» en Borgoña (844-45) y luego en Roma por encargo de su rey (849).

La muerte sorprendióle en Ferriéres, el monasterio donde — salvo el paréntesis de Fulda — transcurriera, como monje y abad, toda su existencia. Muy aficionado al estudio, en relación personal o epistolar (v. Epístolas) con los eruditos de su tiempo, y, maestro de los ingenios más se­lectos de la época, profundo conocedor de las letras profanas y sagradas, y escritor de excelente estilo, fue uno de los personajes más significativos del renacimiento carolingio, que había tenido en Alcuino de York su gran artífice y en Carlomagno el digno e inflexible propulsor, y gracias al cual Europa emprendía nuevamente el camino de la cultura tras el oscuro intervalo que re­presentaron los siglos VII y VIII.

E. Franceschini