Louis Racine

Nació en París el 2 de no­viembre de 1692 y murió en la misma capital el 29 de enero de 1763. Séptimo y último hijo del gran Jean Racine (v.), estudió la abogacía y después, inclinado a la devo­ción, pasó tres años con los oratorianos y compuso el poema La Gráce (1720), por el cual el canciller de Francia D’Aguesseau, que lo protegía, lo hizo admitir en la Académie des Inscriptions adonde llevó su buen conocimiento de las lenguas clásicas y del hebreo. En 1722, casi arruinado a causa de las reformas financieras de Law, entró en la administración de la Hacienda pública, pasando desde Provenza a Moulins, en Lyon, en Soissons, una vida aburrida, refugiado en investigaciones eruditas, en meditacio­nes religiosas y en la reflexión crítica, que se pondrá de manifiesto en Réflexions sur la poésie (1747).

Al poema de La Gráce había añadido el que trata sobre La Reli­gión (1743, v.) que tiene ciertamente mayor mérito. Habiendo abandonado el cargo en 1746, volvió a París y continuó sus estu­dios, encaminados especialmente a honrar la memoria de su padre en las Mémoires sur la vie et les ouvrages de Jean Racine (1747) y en Remarques sur les tragédies de J. R. (1762). Amigo de J. J. Rousseau y de Lefranc de Pompignan, poco grato a los filósofos, excluido siempre de la Aca­demia, se inclinó en sus últimos años, una vez más, a una rígida y profunda piedad, abrumado por la muerte de su único hijo.

S. Morando