Li Hou-Chu

Sobrenombre de Li Yü, último emperador de la dinastía Nan T’ang (937-975), que nació en 937 y murió en la cárcel en 978 d. de C. Más que a sus dotes de gobernante, su fama se halla vinculada a la belleza de sus poesías, que destacan en el género del «Tz’û». Sexto hijo del segundo soberano de la dinastía, Li Ching (m. 961), también éste artista y poeta, Li Yü mostró ya cuando joven una particular inclinación a los estudios literarios y a la poesía, tendencia que vio favorecida por el ambiente refinado y elegante de la corte. Las guerras que por aquel entonces devastaban China, dividida en varios estados enemigos entre sí, forzaron a Li Ching a someterse al mayor poder de Shih Tsung (954-959), monarca de la dinastía Chu posterior (951-960), y a renunciar al título imperial. A su muerte, acontecida en 961, subió al trono Li Yü, cuyo carácter de poeta y soñador no era precisamente el que convenía a un jefe de Estado en tan difíciles momentos.

Y así, intentó en vano salvar lo poco que le que­daba mediante una política de paz y sumi­sión. Al norte viose amenazado’ por la más poderosa y enérgica dinastía de los Sung (960-1279), que trataba de alcanzar la uni­ficación de China. En 974 el emperador T’ai Tsu (960-976) inició las hostilidades contra Li Yü, que en 975 fue hecho prisionero y conducido a la ciudad de K’ai-fêng. Aun cuando se le dejara relativamente libre, es­tos años pasados en un disimulado cautiverio fueron los más tristes de su vida; como él mismo escribió, pasaba los días y las noches lavándose el rostro con las lágrimas y so­ñando en los jardines, los carros, las cace­rías, los caballos y el lujo de antaño. A esta época se remonta su poesía T’ao Lang Sha (v.), una de las más célebres de su can­cionero. Murió cautivo a los cuarenta y un años, en circunstancias misteriosas que in­dujeron a muchos a sospechar un posible asesinato por el emperador T’ai Tsung (976-997), de los Sung.

G. Bertuccioli