József Gvadányi

Nació el 16 de octubre de 1725 en Rudabánya y murió el 21 de no­viembre de 1801 en Szakolcza. Era descendiente de los marqueses italianos De Guadagnis, establecidos en Hungría a me­diados del s. XVII. Estudió en el colegio de jesuítas de Eger, y a los dieciocho años obtuvo el grado de bachiller en la Universidad de Nagyszombat. Entre 1743 y 1783 realizó una espléndida carrera militar, en cuyo transcurso luchó contra los franceses en el Piamonte y Génova y distinguióse por su temeridad en la guerra de los Siete Años. A los cincuenta y ocho, y con la graduación de general de caballería, se retiró, pensio­nado, a su propiedad de Szakolcza, y de­dicóse a la floricultura y a las bellas letras.

Ardiente adversario de las ideas racionalis­tas y de la Revolución francesa, fue un auténtico representante de gran parte de la nobleza húngara que debido a su relativo bienestar material no experimentaba la necesidad de cambio alguno en la vida del país y juzgaba sospechosa cualquier ten­dencia de progreso literario, social o polí­tico. Siguió su divisa «Omnis mutatio periculosa» incluso en la producción poética, la cual, precisamente por su espíritu y sus formas tradicionales, obtuvo una viva reso­nancia; durante decenios enteros ninguna otra obra literaria pudo alcanzar la popula­ridad de sus relatos cómicos en verso El viaje a Buda de un notario de aldea (v.) y Pablo Rontó.

Satisfizo el gusto de los tradicionalistas con el retorno a los antiguos ritmos, y fue admirado singularmente por su estilo narrativo, semejante a la ingenua y lenta conversación anecdótica que los se­ñores rurales solían mantener entre una bocanada de humo y un vaso de vino. Su fino humorismo, su sentido sano de la reali­dad y sus figuras llenas de vida no carecen de poesía.

E. Várady