Joseph Henxy Shorthouse

Nació en Birmingham el 9 de septiembre de 1834 y murió en Lansdowne (Edgbaston) el 4 de marzo de 1903. Primogénito de un fabricante de productos químicos, fue educado en Grove House, Tottehham, e ingresó en el negocio paterno, en el cual trabajó toda su vida. Contrajo matrimonio con Sarah Scott, de Birmingham (1857), y participó con nume­rosos ensayos en las actividades de un club local dedicado al estudio de la literatura. Nada hacía prever entonces su éxito como novelista. Sin embargo, Shorthouse poseía, en reali­dad, un verdadero temperamento de narra­dor, como lo demostró su única novela im­portante, John Inglesant (v.), aparecida en 1880, cuando el autor contaba ya casi cin­cuenta años.

El libro en cuestión había permanecido manuscrito durante un trienio; finalmente, Shorthouse cuidó de su publicación, re­ducida, empero, a sólo cien ejemplares. Elogiado por Gladstone, atrajo la atención del editor Mac Millan y alcanzó, finalmente, una gran popularidad, jamás igualada por ninguna de las restantes obras del autor. John Inglesant es una novela histórica, cuyo protagonista, contemporáneo de la guerra civil, alumno de los jesuítas (y por ellos formado como diplomático de la corte y mediador entre los católicos y protestantes de Inglaterra, y filósofo platónico vincu­lado a la iglesia nacional, permite vislum­brar la crisis religiosa en cuyo transcurso debió de elaborar Shorthouse el texto. Educado por cuáqueros, el escritor, en efecto, había re­cientemente ingresado en la iglesia angli­cana y recibido el bautismo.

Quizás a causa de ello, la narración, profundamente místi­ca, fantástica y reveladora de los peligros de la gazmoñería y la superstición, así como de la necesidad de una religión «intuitiva», carece en absoluto de cualidades dramáticas; éste es el único reproche dirigido al arte de Shorthouse. El protagonista, en cambio, resulta una de las figuras de gentilhombre mejor logradas de la novela inglesa. El conjunto de los problemas planteados por la obra refleja los sufrimientos espirituales y la insatisfecha sensibilidad del período en cuestión, influido por el movimiento reli­gioso intelectual denominado «The Oxford Movement». A él se adhirió el autor, quien, sin embargo, no permaneció ajeno a otros intentos «libertadores» que el afán de inno­vación provocado por el profundo descon­tento de la conciencia victoriana suscitado hacia 1870, y menos a la rebelión del idea­lismo que infundió nuevas fuerzas al género siempre vital de la novela histórica.

Las fuentes del siglo XVII a las cuales acudió con frecuencia, llenaron de intensa religio­sidad la feliz creación de Little Gidding, una de las más logradas representaciones de la secta. En cuanto a las restantes obras de nuestro autor, son dignas de mención Sir Percival (1886) y The Countess Eve (1888), en las que la citada espiritualidad predo­mina de una manera absoluta y casi mor­bosa. A la esposa de Shorthouse debemos una edición póstuma de sus cartas, con la biografía correspondiente.

E. Lépore Epifanía