José María Vergara y Vergara

Es­critor y bibliófilo colombiano nació en Bogotá en 1831 y murió en 1872. De familia acomo­dada, no hizo estudios universitarios y de­dicó su vida al periodismo y la literatura; su pasión por los libros lo llevó a reunir una espléndida biblioteca, que utilizó en sus estudios. Estuvo en Francia y en España. Uno de los fundadores de El mosaico (1856- 1862), fue el alma de este semanario, de gran repercusión en la vida literaria colom­biana. Durante su viaje a España, le fa­cultó la Real Academia Española de la Lengua para establecer filiales en América, y a su regreso, Vergara y Vergara organizó y puso en marcha la Academia Colombiana de la Len­gua, aunque la iniciación real de los tra­bajos de esta corporación no se realizó has­ta pocos meses después de la muerte de su fundador y director.

Carlos García Prada afirma que «no fue hombre de sólida y varia cultura, ni fuerte capacidad creadora, pero sí atrayente e interesante, por lo ver­sátil y contradictorio». Sanín Cano resalta su mecenazgo, aunque modesto, y la influen­cia de su aliento en la carrera literaria de Jorge Isaacs. En su Historia de la literatura hispanoamericana, se lamenta Anderson Imbert de que Vergara pusiera «su mayor empeño al escribir sobre temas no americanos». (Ver­sos en borrador, 1869), es, posiblemente, su obra poética más destacada. Como historia­dor de la literatura colombiana, su obra es meritoria y constituye una fuente en la que han bebido constantemente los críticos pos­teriores (v. Historia de la literatura en Nueva Granada).

Y como escritor costumbrista, su figura crece en la novela breve Olivos y aceitunos son todos unos (1868), y sobre todo, en los cuadros costumbristas, algunos de los cuales son de gran calidad y deno­tan un excelente sentido del humor: Las tres tazas, Un par de viejos, Consejos a mi potro, Un manojito de hierba; del que dice Anderson Imbert que está «arrancado de la tumba de Chateaubriand en el viaje que hizo a Europa»; Los buitres y algunos otros. El fundador de la historia de la literatura colombiana y organizador de la primera academia hispanoamericana de la Lengua es un personaje central de la cultura y de las letras colombianas, pese a que murió cuando el anuncio de su madurez permitía esperar de él muchas más cosas.

J. Sapiña