José-María de Heredia

Nació el 22 de no­viembre de 1842 cerca de Santiago de Cuba y murió el 2 de octubre de 1905 en el castillo de Bourdonné (Seine-et-Oise). Descendien­te de uno de los conquistadores que estu­vieron junto a Cortés en América e hijo de madre francesa, estudió en Francia (de 1851 a 1858, en el colegio Saint-Vincent de Senlis) y Cuba (de 1859 a 1861, en la Fa­cultad de Letras de La Habana). Se dio a conocer en este último país gracias a sus primeros versos, compuestos según el estilo de Leconte de Lisie, de quien había de con­vertirse en discípulo y fiel amigo. Cuando en 1861 se estableció definitivamente en Pa­rís, dedicóse, con escaso interés, a los estu­dios jurídicos, y siguió con mayor afición los cursos de la École des Chartes.

Al mis­mo tiempo, en revistas parnasianas publicó los ensayos poéticos reunidos luego en Los trofeos (1893, v.). Poeta poco fecundo, pero refinado y aristocrático, en sus sonetos de cuidada factura evocó y cinceló con tal pe­ricia mitos e historias de la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento, que Jean Richepin pudo afirmar de H.: «Si Hugo fue el Miguel Ángel de la Leyenda de los siglos» él puede ser considerado su Benvenuto Cellini». En 1894, gracias a Los tro­feos, ingresó en la Academia Francesa; pero siempre llevó una vida modesta, y en 1901 aceptó el nombramiento de director de la Biblioteca del Arsenal. No se alejó nunca de un severo sentimiento del arte ni de una técnica impecable, y ello tanto en las com­posiciones originales como en la magnífica traducción (1877-87) de la Verdadera His­toria de los sucesos de las conquista de la Nueva España (v.), del cronista y capitán Bemal Díaz del Castillo, y en la valiosa edi­ción (1905) de las Bucólicas (v.) de André Chénier.

L. Fuá