Nació el 30 de noviembre de 1667 en Dublín, en el seno de una familia inglesa establecida en Irlanda, y murió en la misma ciudad el 19 de octubre de 1745. Estudió en la citada isla, primeramente en la escuela de Kilkenny y luego en el Trinity College dublinés. Una vez graduado, con ciertas dificultades a causa de su aversión a la lógica, marchó a Inglaterra, y en 1689 ingresó como secretario al servicio de sir William Temple, cargo que ejerció al principio en Sheen y después (1691) en Moor Park (Surrey). Tal empleo, que le permitió conocer las interioridades de la vida política, no le permitió, en cambio, notables progresos, situación que se hizo más sensible para él al comprobar la fama obtenida en Londres por su antiguo condiscípulo William Congreve. Misión mucho más grata le resultó la educación de una niña de ocho años, Esther Johnon, posiblemente hija natural de Temple; ésta, a la que más tarde habría de llamar Stella, fue la primera y la única alumna perfecta entre cuantas mujeres trató de educar Swift Durante la permanencia en Moor Park (que terminó en 1699 a la muerte de Temple), nuestro autor inició su actividad literaria con la composición de varias obras pindáricas, de las que sólo publicó una, aparecida en 1692 en The Athenian Gazette: la Ode to thè Athenian Society, que por la pompa característica de un artificioso estilo pindárico mereció la observación atribuida al pariente del literato, el famoso autor poético Dryden: «Primo Swift, no llegaréis nunca a poeta».
Jonathan consideró entonces la carrera eclesiástica como el único medio para la consecución de la independencia económica. Ordenado en 1694, obtuvo en 1695 la pequeña prebenda de Kilroot. Durante el monótono año pasado en esta parroquia de Irlanda Swift proyectó su matrimonio con una rica heredera de Belfast; ésta, empero, rechazó la propuesta a causa de su falta de salud y, asimismo, por la modesta posición económica del pretendiente. Jonathan volvió en 1696 a Moor Park, y colaboró con Temple en la controversia acerca de los méritos de los escritores antiguos y modernos con el texto La batalla de los libros (v.), que fue publicado en 1704; por aquel entonces dio también a la luz el Cuento del tonel (v.). Fallecido su señor, regresó a Irlanda, y fue capellán del conde de Berkeley; la afición de lady Berkeley a las devotas Meditations de Robert Boyle sugirióle el delicioso pasatiempo titulado Meditación sobre un mango de escoba [Meditation upon a Broomstick].
Pasó gran parte del período 1708 – 1714 en Londres, donde alcanzó gran influencia en el campo político, y, siquiera no llegara al desempeño de ningún cargo oficial, fue consejero de algunos ministros. Militó inicialmente en el partido whig, que empezó a defender con un Discurso acerca de las luchas y disensiones entre nobles y plebeyos en Atenas y Roma [A Discourse of the Contests and Dissensions between the Nobles and the Commons in Athens and Rome, 1701]. Escribió varios opúsculos de carácter jocoso, como The Predictions of the Year 1708, contra el popular astrólogo John Partridge, en el que empleó el seudónimo de Isaac Bickerstaff; sin embargo, en la refundición inglesa de la leyenda de Ovidio sobre Filemón y Baucis (Baucis and Philemon) afloró ya la misantropía del autor. La principal misión de éste en Londres consistía en la defensa de los intereses de su arzobispo, que pretendía recobrar para la Iglesia irlandesa ciertos diezmos eclesiásticos. Swift inició entonces la composición de una serie de opúsculos acerca de cuestiones religiosas, como la Letter concerning the Sacramental Test (1709), contra la abolición del juramento sacramental, y, también sobre el mismo tema, el irónico Argument in Prose that the Abolishing of Christianity in England may… be Attended with Some Inconveniencies (1711).
En el curso de sus numerosas visitas a la capital inglesa trabó amistad con Addison, Steele y Halifax, y reanudó sus relaciones con Congreve. Disgustado con los whigs, que no apoyaban los intereses de la Iglesia, en 1710, cuando su amigo personal Robert Harley, tory moderado, llegó a lord Tesorero, ingresó en el partido de éste, y durante algún tiempo fue el alma del periódico del mismo The Examiner, circunstancia que le enajenó la amistad de Addison y Steele, en cuyo diario, The Tatler, había colaborado. La principal aportación de Swift a la política del partido que se hallaba en el poder consistió en la oposición a la guerra y al ministro del ramo, el duque de Marlborough; y así, procuró demostrar que la solución bélica reportaba a los partidarios de la misma ventajas económicas, y servía más bien los intereses continentales que los ingleses: tal fue la finalidad de opúsculos como The Conduct of the Allies (1711) y Observaciones sobre el tratado de las fronteras [Some Remarks on the Barrier Treaty].
Atacó a lord Wharton en la cruel invectiva A Short Character of T(homas) E(arl) of W(harton), y vio condenado como «libelo falso, maligno y sedicioso» por la Cámara de los Lores — que ofreció una recompensa de trescientas libras esterlinas a quien descubriera al autor — el texto The Public Spirit of the Whigs (1714), cáustica réplica a The Crisis (1713), de Steele; sin embargo, el lord Tesorero dio privadamente seguridades a Swift y le entregó cien libras, y, una vez reunido el nuevo Parlamento, Steele fue expulsado de la Cámara de los Comunes a causa de su obra y de su conducta, juzgada inmoral. Con tal arriesgada actuación nuestro autor intentaba mejorar sus condiciones. Finalmente, en abril de 1713 obtuvo el nombramiento de deán de la catedral dublinesa de San Patricio, cargo más productivo que muchos episcopados ingleses, aun cuando sin el honor del título de obispo, al que Swift aspiraba y del cual parece haber sido excluido como autor del Tale of a Tub, parodia del cristianismo. De las obras compuestas durante su estancia en Londres la posteridad ha apreciado singularmente las cartas a Stella, publicadas a partir de 1784 bajo el título de Diario para Stella (v.).
En 1714 la caída de los tories puso fin a su carrera política. Swift, entonces, retiróse a Irlanda, y, aun cuando despreciara a los habitantes de este país, procuró incitarles contra las vejaciones de la administración inglesa en las Cartas del pañero (v.), que le valieron una gran popularidad entre los irlandeses. Anteriormente había compuesto ya en gran parte su obra maestra, Los viajes de Gulliver (v.), que apareció en 1726. Gulliver’s Travels refleja un espíritu profundamente inquieto, y encerrado en un dura coraza de egoísmo (disposición acentuada por la enfermedad — laberintitis— que afligió durante largo tiempo al escritor, le hizo perder al fin sus facultades mentales, e indújole a compararse con un árbol decadente: «.Como este árbol, también yo empezaré a extinguirme por la copa»). En tal actitud egoísta cabe, posiblemente, buscar la clave del misterio que envuelve las relaciones sentimentales de Swift con las dos mujeres, Esther Johnson (Stella) y Esther Vanhomrigh (Vanessa), que le consagraron su juventud, vínculos acerca de los cuales tanto ha fantaseado la posteridad. A la primera dedicó el autor, además del Journal, Character of Stella, obra escrita después de la muerte de aquélla, en 1728; a la segunda, el pequeño poema Cadeno y Vanesa (v.).
Luego de Gulliver’s Travels compuso Swift algunos de sus opúsculos más famosos acerca de Irlanda y varias de sus poesías más características: The Grand Question Debated (1729) y Verses on the Death of Dr. Swift (1731). Cabe mencionar, además, la horrible paradoja Una modesta propuesta para impedir que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres… etc. (1729, v.), Colección completa de educada e ingeniosa conversación, según él más elemental modo o método ahora. en uso en la corte y en la mejor sociedad inglesa (1738, v) e Instrucciones a los criados (v.), texto escrito en 1731 y publicado en 1745. El juego de ingenio propio de los dísticos heroicos de Pope, con su cláusula epigramática y el segundo verso dispuesto en luz y sombra mediante la cesura, es conseguido por Swift con la elevación de lo anormal y absurdo a norma (Viajes de Gulliver), de la infracción a la ley (Instrucciones a los criados), y de lo monstruoso a exponente del sentido común (Modesta proposición). En manos del autor la utopía de los humanistas se convierte en arma destinada a vengar una inmensa y tenebrosa injusticia con que los hombres parecen haberle ofendido.
M. Praz

