John Millington Synge

Nació en Rathfarnham (Irlanda) el 16 de abril de 1871 y murió en Dublín el 24 de mayo de 1909. Su obra se halla vinculada al movimiento en favor de la independencia irlandesa y al renovado amor a la tradición y a la lengua del país. Vio la luz en una familia protestante, y se graduó en el Trinity College de Dublín. Es­tudió Música en Alemania y después mar­chó a París, donde vivió pobremente durante algunos años, ocupado en trabajos de crí­tica literaria, en la lectura de los naturalis­tas franceses y en la composición de versos de elegante factura y caracterizados por ciertos acentos de profunda ternura. Allí conoció a William Butler Yeats (v.), poeta compatriota suyo que le indujo a volver a Irlanda y a inspirarse en la vida de los míseros campesinos y los pescadores de su tierra. En las islas Aran, avanzadilla occi­dental del territorio irlandés eternamente batida por la lluvia y el viento, vivía desde los tiempos de Cromwell una colonia cató­lica acogida allí para eludir las persecucio­nes; la dificultad de las relaciones con la civilización, la dureza del trabajo necesario para la obtención de los escasos recursos procedentes del Océano y de la dura roca, y el espíritu conservador de aquellas gentes mantenían en aquel rincón del mundo, aun a fines del siglo XIX, una especie de pesado y tosco dialecto no propiamente gaélico, sino algo parecido al lenguaje del período isabelino.

Synge fue a vivir junto a estos isleños, de los que logró vencer la desconfianza y penetrar en la psicología y las costumbres. Tal experiencia dio lugar a varias obras teatrales: la pieza en un acto A la sombra del Glen [In the Shadow of the Glen, 1904], Jinetes hacia el mar (1904, v.), El pozo de los santos [The Well of the Saints, 1905], y en 1907, finalmente, El píllete del oeste (v.). In the Shadow of the Glen presenta a un viejo avaro que se finge muerto para poner a prueba la fidelidad de su joven esposa; poco después llegan a la casa un vaga­bundo y un campesino, que inmediatamente empiezan a cortejar a la supuesta viuda y le proponen el matrimonio. La mujer escoge a uno de los dos pretendientes, y se pone a contar el dinero heredado y a hacer proyectos para el futuro; entonces, el an­ciano se levanta enfurecido y la echa del hogar. En este punto el público silbó la obra, por cuanto consideró excesivamente inmoral el comportamiento de la protagonista. El píllete del oeste despertó asimismo una se­rie de protestas, puesto que la figura de su héroe parecía una sátira contra el carácter nacional.

Todos estos dramas permiten defi­nir a Synge como precursor de la literatura de pasiones elementales, candores y heroísmos que treinta años después resultaría tí­pica de Norteamérica e influiría en la na­rrativa de todo el mundo. Él y Yeats acu­dieron a la misma fuente: la vieja alma de Irlanda, todavía intacta en ciertas creen­cias y costumbres. No obstante, mientras el segundo envuelve los acontecimientos y personajes en una atmósfera de sueño y en el mito, Synge mantiene el carácter crudo y salvaje de los episodios y utiliza el arcaico dialecto de las islas Aran, que, sin embar­go, no traslada directamente a las páginas de sus obras, antes bien, transfigura en un lenguaje especial, propio de antiguos can­tares, fantástico y de cadencia musical. A este nuevo medio expresivo se debe en buena parte el sabor intenso de su teatro, en el que los hechos llenos de melancolía aparecen condenados a un destino caracte­rístico. El resentimiento de los patriotas irlandeses impidió la representación de la obra siguiente de Synge, Las bodas del estañero [The Tinker’s Wedding, 1908], tosca farsa de gusto isabelino.

Poco antes de la muerte publicó, además, un extenso relato de su vida en las mencionadas islas salvajes, The Aran Islands (1909), que alcanzó una gran difusión. Póstuma apareció la tragedia in­completa Deirdre, la de los dolores [Deirdre of Sorrows!, 1910].

M. L. Astaldi