John Donne

Nació en 1572 en Londres, donde murió el 31 de marzo de 1631. Si no precisamente el iniciador, fue, sin duda, el representante más ilustre de la poesía meta­física y más tarde el mejor exponente de la oratoria religiosa inglesa del siglo XVII.

Pertenecía a una familia católica y su ma­dre era hija de John Heywood y nieta de la hermana de sir Thomas More. Educado en la fe de sus antepasados, aun cuando frecuentara la Universidad de Oxford y, según Isaac Walton, también la de Cam­bridge, no pudo alcanzar ningún título académico ni lograr éxito en la corte.

Estudió Leyes en Londres, en el Lincoln’s Inn (1592-94), viajó por el continente y, junto con el conde de Essex, participó en las expedi­ciones a Cádiz (1596) y las Azores (1597). Durante esta fase de su existencia, período un tanto disipado, compuso la parte más audaz, escéptica y, de acuerdo con Ben Jonson, también mejor de sus composicio­nes líricas amorosas y de sus sátiras (v. Poesías).

En 1598 llegó a secretario de sir Thomas Egerton, guardasellos y luego can­ciller del reino, y permaneció junto a él hasta fines de 1601, época en la cual, a con­secuencia de su matrimonio con Anne, hija de sir George More, fue despedido y encar­celado.

Siguió después un período de priva­ciones que se prolongó hasta 1608; enton­ces su suegro decidió pasarle una pensión. Desde 1602 había abandonado el catolicismo y en 1605-07 apoyó a Thomas Norton en sus polémicas contra Roma; pero, de mo­mento, no quiso ingresar en el clero angli­cano.

En 1611-12 acompañó a Robert Drury en su misión diplomática a Francia, Ale­mania y los Países Bajos. En enero de 1615, y aun sin verdadera convicción, consintió en ser ordenado por el obispo de Londres, John King, y poco después fue nombra­do capellán de la corte y recibió el título de doctor en Teología de la Universidad de Cambridge, que en 1610 le había conferido ya el de «Magister Artium».

En 1616 obtuvo dos parroquias y el cargo de lector de Teo­logía del Lincoln’s Inn. La muerte de su esposa en agosto de 1617 determinó en él una crisis interior. Pasó gran parte del pe­ríodo 1619-20 en alemania y luego, en 1621, fue nombrado por Jacobo I deán de San Pablo de Londres, y en 1624 párroco de St. Dunstan in the West. La fama que había ido alcanzando como gran predicador llegó a su cúspide en el sermón del 3 de abril de 1625, ante Carlos I, y en el último de ellos, Duelo de muerte (1631, v.).

B. Cellini