Johann Jakob Wilhelm Heiinse

Nació en Langenwiesen (Turingia) el 16 de febrero de 1749 y m. en Maguncia el 22 de junio de 1803. Espíritu inquieto, abandonó los estu­dios regulares iniciados en Jena y empezó muy pronto a destacar como poeta y nove­lista, imitador al principio de Wieland, quien le protegió e introdujo en el mundo de las letras. Durante dos años fue preceptor de nobles; luego marchó a vivir con Gleim en Halberstad, y dedicóse a diversas activi­dades literarias. Aun no cumplidos los vein­ticinco años escribió la novela Laidión o Los secretos de Eleusis (v.). Más tarde se diri­gió a Düsseldorf, donde trabajó para Jacobi, y con el auxilio de éste pudo ver con­vertido en realidad el sueño de un viaje a Italia.

En 1780 partió hacia Roma, y aquí permaneció más de tres años, durante los cuales mantuvo algunas amistades, entre ellas la de Maler Müller, recorrió a pie gran parte de la Península, y tradujo al alemán la Jerusalén libertada y el Orlando furioso. Vuelto a Düsseldorf publicó Ardinghello y las Islas Bienaventuradas (v.), re­sultado de su estancia en Italia y primer ejemplo de «novela artística». Tras el éxito de esta obra narrativa acerca de la pintura escribió otra sobre la música, Hildegarda de Hohenthal (v.), que resultó, empero, neta­mente inferior a la otra. Durante sus últi­mos años desempeñó una cómoda sinecura: el cargo de bibliotecario del príncipe elec­tor de Maguncia. La figura de H. fue siem­pre objeto de muchas discusiones, y sus no­velas juveniles llegaron a ser consideradas obscenas, por lo cual Wieland negóse a reco­nocerle como discípulo; más tarde, Goethe y Schiller criticaron severamente Ardinghello, obra que hasta 1830 aproximada­mente, y ,gracias al movimiento literario de la Joven Alemania, no se intentó revalidar.

V. M. Villa