Nació el 19 de julio de 1698 en Greifensee y murió el 2 de enero de 1783 en su finca próxima a Zurich. Su padre, profesor de historia en el instituto de esta ciudad, desempeñó también cargos administrativos.
Bodmer no prosiguió los estudios de teología que iniciara, y lo mismo cabe afirmar respecto al comercio, al cual pareció quererse dedicar. Marchó a Italia, vivió durante algún tiempo en Bérgamo, y conoció a Calepio, con el que mantuvo una activa correspondencia, y a través de él entabló contacto con la cultura italiana, singularmente con las nuevas tendencias estéticas que iban revelándose en las obras críticas de Mjuratori y Gravina.
En 1719 volvió a Zurich y dedicóse al estudio y a la profesión docente. En colaboración con Breitinger (v.) publicó el semanario Die discourse der Mahlern (v.), con el cual inició su campaña crítica en favor de una poesía en la que predominara la imaginación, según el modelo de Milton y contra el rígido clasicismo de los autores franceses, de Boileau particularmente, y de su adepto alemán Gottsched.
Siguieron luego otros textos de este carácter, entre los cuales cabe mencionar Influencia y uso de la imaginación para el mejoramiento del gusto (v.) y Tratado crítico sobre lo maravilloso en la poesía y su relación con lo verosímil (v.). Cuando aparecieron los primeros cantos de La Mesíada (v.), de Klopstock, Bodmer se entusiasmó, saludó al nuevo y genuino poeta alemán y le invitó a Zurich para que pudiera dedicarse tranquilamente a completar su poema; sin embargo, el «querubín» le desilusionó, por cuanto prefería, a las estancias cerradas y a los ángeles, excursiones en barca y paseos con las bellas zuriquesas, entusiastas asimismo del joven poeta.
En la producción de Bodmer resultan más interesantes que las composiciones poéticas de distintas clases, los intentos de dar a conocer la poesía medieval alemana —el Nibelungenlied —, ámbito hasta entonces ignorado casi por completo.
G. V. Amoretti

