Jámblico de Calcis

Filósofo neoplatónico, nació en Calcis (Celesiria) hacia 250, y murió entre los años 325-30. Son muy pocas las noticias sobre su vida: cuanto nos narra Eunapio es tendencioso o fantástico. Sabe­mos con seguridad que fue discípulo de Por­firio, el cual le dedicó la obra Nosce te ipsum, y que enseñó durante muchos años en Apamea, iniciando así la escuela neoplatónica de Siria. Fueron sus discípulos Eufra­sio, Edesio, Eustacio, Teodoro de Asine, Dessipo y Sopatro, que difundieron las ideas neoplatónicas en Capadocia, Pérgamo y Constantinopla.

La obra fundamental de J. se titulaba Fragmentos de las doctrinas pitagóricas y comprendía diez libros, de los cuales nos han quedado el I (Vida de Pitágoras, v.), el II (Protreptico o Exhortación a la filosofía, v.), el III (De la común cien­cia matemática), el IV (Introducción a la aritmética de Nicómaco) y el VII (Theologumena arithmeticae). La obra De mysteriis, escrita contra el racionalismo religioso de Porfirio, no es considerada auténtica por todos. Con J. el neoplatonismo viene a caer en un turbio misticismo mágico y teúrgico: no se solicita ya la salvación de las almas, de la sabiduría que disipa las pasiones, sino de ritos mágicos y de prácticas ocultas. J. «el divino», el «nuevo Asclepio» extrae los medios de su terapia espiritual no en las genuinas fuentes helénicas, sino en la teurgia caldea (cfr. Proclo, Comentarios al «Ti- meo», 1, p. 209, 7; Focio, Biblioteca, c. cod. 215).

Los «misterios platónicos» de los que él, que pretendió ser el apóstol del paga­nismo frente al Cristianismo triunfante, fue el iniciador, halagan el peor gusto popu­lar y lindan con la impostura: la finalidad de la filosofía estriba ahora en invocar de­monios y divinidades, interpretar voces y luces arcanas, realizar ritos teagógicos. La limpieza del logos helénico se enturbia para siempre con Jámblico.

G. Faggin